Una multitud de jóvenes alegres y furiosos que la policía estimó en cerca a
seis mil arrancaron por las calles de Denver el miércoles, 27 de agosto, en una
poderosa marcha que exigió el fin a la guerra en Irak, no a un ataque contra
Irán y el apoyo a los soldados que se oponen a la guerra. Al marchar desde el
Coliseo de Denver, donde la banda Rage Against the Machine (RATM), los Flobots y
The Coup acababan de terminar un concierto de proporción inimaginable, hasta el
Pepsi Center en el centro de la ciudad de Denver, los jóvenes llenaron las
calles de un distrito industrial, una zona residencial y los cañones del centro
de Denver con sus cánticos y canciones: “Son nuestros hermanos, son nuestras
hermanas, apoyamos a los opositores a la guerra”, “el pueblo de Irak está bajo
ataque — ¿qué hacemos? ¡Ponernos de pie y luchar!”; “¡No a un nuevo rostro para
un imperio brutal, la Revolución es lo que necesitamos, para liberar a la
humanidad!”
Los veteranos de Irak contra la guerra habían publicado tres demandas después
de su marcha a través del distrito central de Denver el martes:
- La retirada inmediata de todas las fuerzas de ocupación de Irak.
- Completa y adecuada atención de salud y prestaciones a todos los miembros
del servicio militar que regresen y a los veteranos.
- Reparaciones al pueblo iraquí por la destrucción causada por la guerra y la
ocupación de los EE.UU. Se anunciaron estas demandas desde el escenario durante
el concierto, y los miembros de RATM llamaron a ponerse de pie junto con los
veteranos y que se unan a ellos en su marcha hacia el centro de la ciudad.
Esta marcha no es la política o la protesta como de costumbre. Los jóvenes
habían venido preparados con sus pancartas hechas en casa, con mucho orgullo y
desafío levantaron muy alto sus declaraciones sobre pedazos de tela o de cartón.
Una pequeña muestra: Fonquear la guerra; Bush es para Irak lo que Obama quiere
ser para Irán; Al carajo con su Cruzada; Suelta sones de tambor, No Bombas; ¿A
quien bombardearía Jesús?; Salvemos al planeta de los belicistas. Llamaron a los
transeúntes a unirse a ellos, y muchos lo hicieron, de chicos en ropa de trabajo
que acababan de terminar sus turnos, a al menos unos cuantos delegados de la
Convención Nacional Demócrata (CND), a trabajadores de oficina bien vestidos del
centro que se paraban con los puños en alto o con signos de paz mientras los
manifestantes pasaban, antes de dar el paso para unirse a ellos.
Una mujer joven de un pequeño pueblo de Kansas dijo que “estamos hartos de
esta guerra maldita, y ni siquiera ninguno de ellos habla de ello. Alguien tiene
que hacer algo”. Un joven que va a la universidad en la cercana Boulder dijo que
“mucha gente de aquí no suele ir a las protestas, porque no ven lo bueno que
hace. Pero esta es nuestra voz que se oye”.
Grandes contingentes de policías antimotines fuertemente armados parecidos a
ninjas del siglo 21 estaban en todas partes. Como la marcha se acercaba al Pepsi
Center, la policía trató de arrear a los jóvenes en las muy infames “jaulas de
la libertad”. Pero los veteranos, y la juventud, se negaron a ir. Varios
veteranos hablaron brevemente cuando la marcha se detuvo por unos minutos,
acorralados por la policía, barricadas de concreto y alambradas. Uno de ellos
era un joven soldado que desafiantemente anunció que unos meses antes se había
negado a ser enviado a Irak. “Nuestros enemigos están en casa, señoras y
señores. Estamos aquí en defensa de nuestra Constitución, y en contra de la
ilegalidad de este gobierno. No voy a tomar la vida de otro, que nunca le hizo
nada a este país para empezar. Nunca estemos apáticos, mientras que las vidas de
otras personas son tomadas en el exterior y nuestros derechos aquí son
despojados”.
Otro soldado, Sholom Keller, dijo que “la policía está en plena actitud de
batalla. La policía parece estar lista para la guerra, pero nosotros estamos
aquí listos para la paz. Los intentos de la policía de meternos en esta cosa
llamada ‘jaula de la libertad’ van a fracasar”.
La marcha de los jóvenes y los veteranos fue una vigorizadora y desafiante
ruptura con la política de compromiso, acomodación y aceptación. Los jóvenes que
marcharon insistieron en hacer conocer sus puntos de vista, y que representan a
millones de otras personas en este país hartas ante su rumbo y el daño que le
está infligiendo a la humanidad y al planeta. El poder y la determinación
expresados durante esta marcha, aunque de una forma naciente, deben llegar a ser
mucho más enérgica y decidida en las próximas semanas y meses.
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