Mansoor Adayfi, antiguo preso de Guantánamo, interviene en la reunión
de la OSCE sobre la prevención de la tortura celebrada en Viena
Andy Worthington
3 de julio de 2026
Enhorabuena al exprisionero de Guantánamo Mansoor Adayfi, quien intervino en una «Reunión complementaria sobre
la dimensión humana» de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en
Europa (OSCE) celebrada en Viena el 30 de junio.
Los miembros de la OSCE proceden de 57 Estados de Europa, América del Norte y Asia (incluidos los EE.UU.), y el
acto —"Los programas de tortura de EE.UU.: centros secretos de la CIA, Abu
Ghraib y Guantánamo: autorizados. Legalizados. Desarrollados. Documentados.
Impunes" — fue descrito por Mansoor como "la primera vez en la historia de la
OSCE" que se celebraba "un acto dedicado exclusivamente a los programas de
tortura de EE.UU.".
Mansoor, que permaneció recluido en Guantánamo sin cargos ni juicio desde 2002 hasta 2016, año en que fue reasentado
en Serbia, estuvo acompañado por el antiguo interrogador de Guantánamo Mark
Fallon y, a través de Zoom, por la profesora Fionnuala Ní Aoláin, la relatora
especial de la ONU que visitó Guantánamo en 2023.
Mansoor escribió: "Este acto fue importante por el mero hecho de haber tenido lugar. Durante veinticinco años,
los artífices de este programa han permanecido en libertad. Durante veinticinco
años, las víctimas han estado esperando. Hoy, en una sala de Estados
participantes de la OSCE —algunos de los cuales fueron cómplices—, hemos puesto
las pruebas sobre la mesa y nos hemos negado a que se considere historia pasada".
Añadió: "Fui la única persona en la conferencia que habló de los presos palestinos torturados por Israel. Se trata
de la misma estructura de impunidad, creada para proteger a los torturadores,
amparar a los Estados que cometen abusos y silenciar a las víctimas. No podemos
hablar de prevención de la tortura mientras ignoremos a los presos palestinos y
su sufrimiento. La prevención no significa nada sin rendición de cuentas. Y la
rendición de cuentas exige que nombremos a los Estados, que nombremos a las
personas y que pongamos a las víctimas en el centro, no a la política".
Discurso de Mansoor Adayfi en la Reunión Complementaria sobre la Dimensión Humana de la
OSCE dedicada a la prevención de la tortura
Solo tenía dieciocho años cuando me secuestraron, me vendieron a Estados Unidos y me llevaron a centros
clandestinos de la CIA. Me torturaron durante meses. Después me llevaron a
Guantánamo, donde pasé unos quince años sin cargos ni juicio.
Por primera vez, un superviviente de los centros secretos de la CIA y de Guantánamo asiste a una reunión de la
OSCE sobre la prevención de la tortura. Durante veinte años, han debatido sobre
la tortura en esta sala, mientras que los torturados no estaban presentes.
Lo que me hicieron no fue una aberración. Fue una política.
Estados Unidos puso en marcha el programa de tortura más caro de la historia de la humanidad, que abarcó tres
continentes y costó más de 300 millones de dólares según las propias cuentas de
su Senado. Pagaron 81 millones de dólares a dos psicólogos para que diseñaran
los métodos. Lo llamaron "técnicas de interrogatorio mejoradas".
Autorizadas. Desarrolladas. Legalizadas. Documentadas. Sin enjuiciamiento.
Eso no es un fallo de la rendición de cuentas, sino más bien la impunidad funcionando tal y como estaba previsto.
Abu Zubaydah es uno de los hombres más torturados de la historia de la CIA. Lleva más de veinte años recluido en
Guantánamo sin que se le haya imputado ningún cargo. El pasado diciembre, una
comisión de revisión dictaminó que su detención «sigue siendo necesaria», sin
aportar ni una sola razón. Los hombres que lo torturaron están en libertad,
mientras él permanece en una celda.
Gul Rahman fue asesinado en el centro de detención secreto de la CIA conocido como «Salt Pit» el 20 de
noviembre de 2002. Nunca se informó a su familia de su muerte. Se enteraron de
lo ocurrido en 2010, cuando una investigación de Associated Press reveló su
fallecimiento. Sus cuatro hijas siguen sin poder enterrar a su padre porque
Estados Unidos se ha negado a revelar la ubicación de su cadáver, alegando
motivos de seguridad nacional. Nadie fue acusado.
Ahora me dirijo directamente a los Estados presentes en esta sala.
Polonia, Rumania y Lituania albergaron centros clandestinos de la CIA. El Tribunal Europeo de Derechos
Humanos dictaminó que los tres países habían infringido la prohibición de la
tortura. Pagaron indemnizaciones. No abrieron ninguna investigación penal.
El Reino Unido facilitó información de inteligencia a la CIA para el interrogatorio de Abu Zubaydah a sabiendas de
que estaba siendo torturado. Este año, el Reino Unido le pagó una indemnización
considerable, sin admitir ninguna responsabilidad.
Y mientras estamos aquí hoy, Israel —socio mediterráneo de la OSCE para la cooperación— está cometiendo actos de
tortura y violencia sexual contra presos palestinos, mujeres y niños —e incluso
contra ciudadanos de Estados miembros de la OSCE— a escala industrial. Este
organismo debe actuar.
Nuestras exigencias son claras: hay que exigir responsabilidades a Estados Unidos. Polonia, Rumana, Lituania y el
Reino Unido deben abrir investigaciones penales. La OSCE debe ordenar una
revisión de cómo los Estados participantes y socios cooperan con la tortura
sistemática, tanto en el pasado como en el presente. Debe plantear directamente
a Israel la situación de los presos palestinos.
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