Los 100 primeros días de Obama
John Pilger
The New Statesman
06-05-2009
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En su última columna para The New Statesman, John Pilger describe el poder de la
publicidad- desde los efectos del tabaco hasta los pol íticos- mientras
alcanza a ver lo que hay detrás de los primeros cien días del presidente
Barak Obama. Traducido para rebelión por Andrés Prado
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El culebrón norteamericano de la BBC “Mad men” nos ofrece un raro destello del poder de la
publicidad corporativa. La promoción del tabaco que hace medio siglo hizo la
gente “lista” de Madison Avenue, conocedora de la verdad, condujo a infinidad
de muertes. La publicidad, y su gemela las relaciones públicas, se convirtió en
una forma de engañar inventada por aquellos que habían leído a Freud y
aplicaban la psicología de masas a lo que fuera, desde cigarrillos a políticos.
De la misma manera que el hombre de Marlboro significaba la virilidad en sí
mismo, los políticos podían tener marca y ser empaquetados y vendidos.
Hace ya más de cien días desde que Barak Obama fue elegido presidente de los EEUU. La “marca
Obama” ha sido denominada “anunciante 2008 de la Era de la Publicidad”,
batiendo fácilmente a Apple computers. David Fenton de MoveOn.org describe la
campaña electoral de Obama como “una comunidad organizativa y tecnológica,
institucionalizada y automatizada a nivel de masas que nunca antes había
existido y que tiene una fuerza muy poderosa”. Tomando posiciones estratégicas
con internet y un eslogan plagiado del coordinador del sindicato Latino, César
Chávez,- “Sí, se puede” o “Yes, we can”- la comunidad tecnológica automatizada
a nivel de masas comercializó su marca para ganar en un país desesperado por
librarse de George W. Bush.
Nadie sabía a qué hacía referencia la nueva marca. Tan lograda fue la publicidad (se llegó a
gastar, tan sólo en anuncios de televisión, la cifra record de 75 millones de
dólares) que muchos estadounidenses creyeron en realidad que Obama compartía su
oposición a las guerras de Bush. De hecho, apoyó repetidas veces el acicate
belicista de Bush y su financiación por el Congreso. Muchos estadounidenses
creyeron también que era el heredero del legado de anticolonialismo de Martin
Luther King. Y aunque Obama tuviera siquiera un significado, aparte del vacuo
“Cambio en el que puedes creer”, sería el de la renovación de EEUU como un
abusón dominante y avaricioso. “Seremos los más fuertes”, ha declarado a
menudo.
Quizá la publicidad más efectiva de la marca Obama la hayan llevado a cabo, de manera
gratuita, aquellos periodistas que, cual cortesanos de un sistema voraz,
promocionan caballeros andantes. Ellos le han despolitizado al interpretar sus
discursos manidos como “hábiles creaciones literarias, ricas, como aquellas
columnas dóricas, con alusiones...” (Charlotte Higgins en The Guardian).
El columnista del San Franciso Chronicle, Mark Morford
escribió: ”Mucha gente espiritualmente iniciada que conozco... identifica a
Obama como un iluminado, esa rara clase de persona sintonizada que... puede en
verdad ayudar a introducir una nueva manera de estar en el planeta”.
En sus cien primeros días Obama ha disculpado la tortura, se ha opuesto al habeas corpus y
ha exigido más gobierno secreto. Ha mantenido el “gulag” de Bush intacto y a al
menos 17000 prisioneros fuera del alcance de la justicia. El 24 de abril sus
abogados ganaron un recurso que dictaminaba que los presos de Guantánamo no
eran “personas” y por tanto no tenían derecho a no ser torturados. Su director
nacional de inteligencia, el almirante Dennis Blair, dice que cree que la
tortura es efectiva. Uno de sus altos cargos de inteligencia en América Latina
está acusado de encubrir la tortura de una monja americana en Guatemala en
1989; otro es un defensor acérrimo de Pinochet. Como Daniel Ellsberg ha
señalado, los EEUU tuvieron la experiencia de un golpe militar bajo el mandato
de Bush, cuyo secretario de “defensa”, Robert Gates, junto con esos mismos
oficiales pro-guerra, ha sido mantenido en el puesto por Obama.
En todo el mundo se ha intensificado el violento asalto americano a gente inocente, directamente
o mediante sus agentes. Durante la reciente masacre en Gaza, informa Seymour
Hersh, “el equipo de Obama hizo saber que no pondría objeciones al nuevo suministro
planificado de “bombas inteligentes” y otras armas de alta tecnología, que ya
estaban fluyendo hacia Israel” para ser usadas en la matanza de niños y mujeres
en su mayoría. En Pakistán, el número de civiles muertos por misiles
estadounidenses lanzados por aviones teledirigidos, drones , se ha más
que duplicado desde que Obama llegó a la oficina.
En Afganistán Obama ha ampliado la “estrategia” de matar gente de las tribus Pastún (los
“talibán”) para darle tiempo al Pentágono de construir una serie de bases
permanentes a lo largo del devastado país donde, dice el Secretario Gates, los
militares estadounidenses permanecerán indefinidamente. La política de Obama,
una que no ha cambiado desde la guerra fría, es intimidar a Rusia y ahora
también a China, otro rival imperial. Está llevando a cabo la provocación de
Bush de situar misiles en la frontera occidental de Rusia con la justificación
de contrarrestar a Irán, a la cual acusa, absurdamente, de suponer “una amenaza
real” para Europa y los EEUU. El 5 de abril pronunció en Praga un discurso
calificado de “anti-nuclear” por la prensa. No fue nada de eso. Bajo el
programa de Reemplazamiento Seguro de Cabezas Nucleares del Pentágono, los EEUU
están construyendo nuevas armas nucleares “tácticas”, diseñadas para oscurecer
la distinción entre guerra nuclear y guerra convencional.
Quizá la mayor mentira- equivalente a decir que fumar es beneficioso- sea el anuncio de Obama
de que los EEUU se van de Irak, el país al que han reducido a un río de sangre.
Según la opinión positiva de planificadores del ejército estadounidense, hasta
70.000 efectivos permanecerán durante “los próximos 15 a 20 años”. El 25 de
abril su Secretaria de Estado, Hillary Clinton, hizo alusión a ello. No es una
sorpresa que las encuestas estén mostrando que un número creciente de
americanos creen que les han tomado el pelo- especialmente cuando la economía
del país ha sido confiada a los mismos estafadores que la destrozaron. Lawrence
Summers, el principal consejero económico de Obama, está soltando 3 trillones
de dólares (3.000.000.000.000) a los mismos bancos que el año pasado le pagaron
más de 8 millones de dólares, incluidos 135.000 dólares por un sólo discurso.
El cambio en el que puedes creer.
Mucha gente de la élite estadounidense detestaba a Bush y Cheney por poner en evidencia y
amenazar la marcha hacia delante del “gran diseño” de América, como lo denomina
Henry Kissinger, criminal de guerra y ahora consejero de Obama. En términos
publicitarios, Bush supuso un “colapso de marca” mientras que Obama, con su
sonrisa de anuncio de pasta de dientes y sus clichés moralmente correctos, es
un regalo de Dios. A primera vista, ha percibido el descontento con la guerra
en su país y hace brotar las lágrimas en los ojos desde Washington hasta Whitehall*.
Es el hombre de la BBC y el hombre de la CNN y el hombre de Murdoch y el hombre
de Wall Street y el hombre de la CIA. Los Hombres Locos lo han hecho bien.
http://www.johnpilger.com/page.asp?partid=530
http://www.newstatesman.com/north-america/2009/05/barack-obama-pilger-bush
*Whitehall es una calle de la ciudad de Westminster en
Londres , la capital del
Reino Unido. Es la principal arteria
que va hacia el norte desde la Plaza del Parlamento
hasta el extremo sur de Trafalgar Square . A lo largo de esta vía,
decorada con la estatua de Carlos I , se pueden encontrar muchos
ministerios gubernamentales. Debido a esto, el nombre "Whitehall" es
frecuentemente usado como un metónimo para gobierno administrativo, aunque también es un nombre
geográfico para un distrito cercano. N. del T.
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