Activistas denuncian desaparición forzada
William Fisher
IPS
7 de agosto de 2009
NUEVA YORK - Grupos de derechos humanos de
Estados Unidos, Gran Bretaña y Suiza pidieron a la ONU que investigara la
posible complicidad de Washington en la desaparición forzada de un influyente
erudito musulmán hace cuatro años.
En una carta al foro mundial, las organizaciones dijeron que Mustafá Setmariam Nassar, con
ciudadanía española, fue arrestado por funcionarios pakistaníes y entregado a
autoridades estadounidenses en octubre de 2005, y desde entonces no se sabe
nada más de él.
La carta fue enviada al reportero especial de la ONU (Organización de las
Naciones Unidas) sobre la Tortura, Manfred Nowak, al reportero especial sobre
la Promoción de los Derechos Humanos en la lucha Contraterrorista, Martin
Scheinin, y al Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Desapariciones
Forzadas o Involuntarias.
Fue firmada por la Unión por las Libertades Civiles Estadounidenses (ACLU, por
sus siglas en inglés), la organización de asesoramiento legal Reprieve, con
sede en Londres, y el grupo Alkarama, con sede en Ginebra.
En junio de 2009, en respuesta al pedido de información de ACLU sobre el
paradero de Nassar, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) dijo que no podía
"ni confirmar ni negar la existencia o la no existencia de registros"
sobre ese caso.
"La esposa y los hijos del señor Nassar sólo quieren saber si todavía está
vivo, y dónde se encuentra", dijo a IPS el abogado Steven M. Watt, del
Programa de Derechos Humanos de ACLU.
"Los pedidos de información sobre su desaparición forzada, hace casi
cuatro años, han sido ignorados por el gobierno de Estados Unidos, y su familia
ahora no tiene otra opción que apelar a la comunidad internacional para pedir
ayuda", indicó.
"La CIA debe ser responsabilizada. Debe permitir a su familia que sepa qué
ocurrió con él y dónde está. O negar que tuvo cualquier relación con su
desaparición", añadió.
La carta pide a la ONU que pida cuentas a Washington y a otros gobiernos que
pudieron haber estado involucrados en la desaparición de Nassar, o que podrían
poseer información útil para localizarlo.
Las organizaciones reconocieron que la información sobre la desaparición de
Nassar es escasa, pero indicaron que "los detalles conocidos sugieren que
fue una víctima del programa de ‘entregas extraordinarias’", por el cual
Washington trasladaba secretamente a sospechosos de terrorismo a terceros
países donde eran sometidos a torturas.
Documentos oficiales e informes de prensa indican que Estados Unidos estuvo
durante mucho tiempo interesado en detener a Nassar, del que se sospechaba
estuvo involucrado en varias acciones terroristas, pero al que nunca se acusó
formalmente.
En enero de 2005, meses antes de su detención en Pakistán, la embajada
estadounidense en ese país anunció una recompensa de cinco millones de dólares
por información que permitiera su captura, y fue retirada poco después de que
ésta se concretara.
El Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos confirmó la captura de
de Nassar en noviembre de 2005, e informes de prensa indicaron que estuvo
detenido un tiempo en la base militar de la isla británica de Diego García, en
el océano Índico.
La organización Reprieve también exigió al gobierno de Gran Bretaña que revelara
detalles de la detención ilegal del que calificó de "prisionero
fantasma" en esa isla.
El grupo señaló que Nassar fue luego enviado a Siria, donde fue "mantenido
incomunicado en condiciones espeluznantes y casi seguro torturado".
Gran Bretaña "comparte responsabilidad por la desaparición de Nasser,
debido a su complicidad en esta detención ‘fantasma’ en Diego García",
agregó.
Reprieve le escribió a Londres en nombre de la esposa de Nasser para demandar
que "cumpla con su obligación legal de investigar su desaparición".
El director de Reprieve, Clive Stafford Smith, señaló: "La desaparición
forzada es un crimen más asociado con las implacables dictaduras sudamericanas,
y sin embargo vemos que los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña se han envuelto
en los mismos actos sucios. El secuestro es un delito en cualquier idioma, y es
tiempo de que los gobiernos poderosos sean responsabilizados por su crimen
contra Mustafá Nasser".
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