Afganistán: La guerra de Obama...
Patrick Cockburn, desde Herat / The Independent de
Gran Bretaña. Especial para Página/12
11 de mayo de 2009
Traducción de Celita Doyhambéhère
Las víctimas de las ataque aéreos norteamericanos ascendían a 147. Muerte a
EE.UU., gritaron miles de afganos. Los disturbios comenzaron cuando la gente de
los tres pueblos atacados por los bombarderos estadounidenses llevaron 15
cadáveres a la casa del gobernador provincial. Los tres pueblos quedaron
destrozados.
Al grito de “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte al gobierno”, miles de
habitantes afganos tiraron piedras a la policía ayer mientras descargaban su
furia por los ataques aéreos de Estados Unidos, que mataron a 147 civiles. Los
disturbios comenzaron cuando la gente de los tres pueblos atacados por los
bombarderos estadounidenses, en las primera horas del martes, llevaron 15
cuerpos recientemente descubiertos en un camión a la casa del gobernador
provincial.
Cuando la multitud intentó adelantarse en Farah, la policía abrió fuego,
hiriendo a cuatro manifestantes. Los comerciantes en el resto de la ciudad de
Farah –capital de la provincia del mismo nombre donde tuvieron lugar los
bombardeos– cerraron sus comercios, comprometiéndose a no abrirlos hasta que se
haga una investigación.
Un funcionario local, Abdul Basir Khan, dijo ayer que había reunido los
nombres de las 147 personas que murieron, en lo que fue el peor incidente desde
que Estados Unidos intervino en Afganistán en 2001. En el Parlamento afgano en
Kabul se escuchaba por los parlantes la conversación telefónica del gobernador
de la provincia de Farah, Rohul Amin, diciendo que 138 personas habían muerto,
lo que provocó que se exigiera más control sobre las operaciones de Estados
Unidos.
La protesta en la ciudad de Farah es la última señal de una fuerte reacción
afgana contra los ataques aéreos estadounidenses, cuyas explosiones infligieron
daños masivos en las casas de barro y ladrillo que proveen poca protección
contra las explosiones de las bombas. La afirmación de los funcionarios
estadounidenses –que fue repetida por el secretario de Defensa de Estados
Unidos Robert Gates ayer en Kabul– acerca de que el talibán podría haber matado
gente con granadas porque no pagan un impuesto al opio, no es apoyada por los
testigos oculares y es desaprobada por las fotos de los profundos cráteres de
las bombas, uno de los cuales está lleno de agua. Gates se lamentó por el
incidente, pero no fue tan lejos como aceptar la culpa.
Estados Unidos admite que llevó a cabo un ataque aéreo en el lugar y la
hora, pero lo que está resultando más claro, por los relatos de los
sobrevivientes, es que el ataque aéreo no fue breve, y a partir de un dato
erróneo de inteligencia, sino que fue un bombardeo sostenido que destrozó tres
pueblos. Farouq Faizy, un locutor de radio afgano que fue uno de los primeros
en llegar al distrito de Bala Baluk, dice que la gente del pueblo le decía que
las bombas, de pronto, “comenzaron a caer a las 20 del lunes y continuaron
hasta las 22, aunque algunos creen que hubo bombas que cayeron después”. Un
prolongado ataque con bombas explicaría por qué hubo tantos muertos, pero sólo
13 heridos fueron recibidos en el hospital de la ciudad de Farah.
El ataque fue sobre tres pueblos –Gerani, Gangabad y Koujaha– al borde del
camino principal. Es un área donde los campesinos pobres siembran amapola y
había varios campos de amapolas cerca de los pueblos. Los talibán son
tradicionalmente fuertes aquí y la policía y los soldados estaban asustados,
según los testigos. Esto explicaría por qué los comandantes del ejército afgano
pueden haber estado ansiosos por pedir ataques aéreos de Estados Unidos, aunque
hubieran necesitado el acuerdo de los oficiales de operaciones especiales
estadounidenses.
Los funcionarios provinciales, incluyendo al gobernador Rohul Amin, dijeron
que antes de los bombardeos hubo fuertes combates entre cientos de talibán y el
ejército afgano y la policía. Según los relatos de Faizy, hubo “un
enfrentamiento a siete u ocho kilómetros de los tres pueblos en los que fueron
destrozados dos Humvee del ejército afgano y uno del ejército estadounidense.
Un tercer vehículo de las fuerzas afganas también fue capturado”. Tres policías
resultaron muertos y cuatro heridos, así como un soldado estadounidense y otro
del ejército afgano.
La pérdida de vidas en Afganistán a causa de ataques aéreos a menudo es
peor que en Irak, donde las casas son más modernas y generalmente tienen
sótanos. En los pueblos de Farah, la gente estaba viviendo en complejos con
paredes de barro que se derrumbaban fácilmente. Fotos posteriores al ataque
muestran a la gente parada al lado de los restos de un pariente, que a menudo
sólo parece una pila embarrada de carne destrozada. Un hombre mayor, de barba
blanca, que los vecinos decían que había perdido a 30 miembros de su familia,
se arrodilla al lado de un cuerpo destrozado en pedazos. Entre los pocos
heridos que viven hay un niño con el rostro con serias quemaduras.
El talibán usa cada vez más tácticas que fueron desarrolladas por los
insurgentes en Irak, especialmente los terroristas suicidas o minas a los lados
del camino detonadas con control remoto. En la provincia de Hilmand, ayer, un
terrorista suicida mató a 12 civiles en un ataque contra un convoy militar
extranjero cerca de un bazar de la ciudad de Gereshk.
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