El año de la Wikirrevelación
Jerome Taylor *
tribunahispanausa.com
29 de diciembre de 2010
Quizá debiera llamarse el año de la filtración. Lo que comenzó como un
constante goteo a comienzos de año se multiplicó en un tsunami de datos
mientras Wikileaks causaba sacudones en el mundo con una serie de sensacionales
revelaciones que culminaron con la publicación de un cuarto de millón de
archivos secretos del Departamento de Estado de Estados Unidos. Durante cuatro
años, la plataforma denunciante fundada por el ex hacker convertido en el
adalid de la transparencia Julian Assange había publicado filtraciones que iban
desde la profunda corrupción en Kenia a los mundanos correos electrónicos de
Yahoo de Sarah Palin.
Pero en 2010 Wikileaks se convirtió en un fenómeno global genuino, mientras la
organización de Assange daba a conocer una serie de revelaciones críticas sobre
Estados Unidos –cortesía de un descontento analista de inteligencia del
ejército que supuestamente pudo bajar un tesoro de información secreta y
contrabandearla en un CD de Lady Gaga–.
El año de la filtración comenzó en abril con Asesinato colateral, un video de
un helicóptero Apache estadounidense disparándole a un grupo de hombres armados
y desarmados en Bagdad, incluyendo a dos periodistas de Reuters. Con fría
precisión los hombres fueron eliminados en un remolino de acero blanco
caliente. Cuando una camionera de civiles con dos niños llegó para trasladar a
las víctimas al hospital, también se le disparó. El video fue una revelación
clave porque desacreditaba la historia oficial del ejército de Estados Unidos
sobre lo que pasó ese día. Pero también puso a Wikileaks en los sitios del
gobierno estadounidense que prometieron vengarse de los que filtraban,
arrestando a la supuesta fuente y convirtiendo a Assange en el enemigo público
número uno en el Capitolio.
Sin inmutarse, Wikileaks siguió adelante con su próxima revelación, la
publicación de 75.000 informes de campo de batalla del ejército estadounidense
en Afganistán. Washington condenó la revelación diciendo que ponía a los
soldados y a los civiles en peligro. Los grupos de derechos humanos elogiaban
algunas de las revelaciones que se conocieron en los blogs de la guerra, pero
condenaron a Wikileaks y a sus socios en los medios por no redactar los nombres
de los civiles que trabajaban con de la OTAN en Afganistán.
Tres meses después, 400.000 archivos de guerra sobre Irak fueron publicados en
lo que fue descripto como “la mayor filtración de documentos clasificados en su
historia”. Los halcones en el Capitolio se enfurecieron y por primera vez se
habló de arrestar o asesinar a Assange. Pero todas las filtraciones previas
empalidecieron frente a la publicación de 240.000 cables secretos de las
embajadas de Estados Unidos en el mundo.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
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