|
05-12-2008
Vota primero, pregunta después
Promesas electorales, tortura, terrorismo y estereotipos
William Blum
Znet
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
Bueno, dejemos de lado lo obvio. Fue histórico. Me atoré
varias veces, me salieron las lágrimas, a pesar de que no voté por él. Voté por
Ralph Nader, por cuarta vez consecutiva.
Durante los últimos ocho años, al escuchar a diario programas de noticias en la radio,
siempre me aseguré de quedarme a un par de metros de la radio para poder
cambiar rápidamente la emisora cuando comenzaba a hablar ese tipo descabellado
o uno de sus discípulos. No soy masoquista, aguanto mal a los estúpidos, y me
aburro rápidamente. Siento decirlo, ya apago a veces la radio cuando comienza a
hablar Obama. No dice nada, o no lo suficiente, o no suficientemente a menudo.
Perogrulladas, clichés, promesas sin sustancia, “esperanza y cambio”, casi todo
sin suficiente sustancia, “cambio y esperanza,” sin nada específico, destinadas
a no ofender. ¿Cuáles son exactamente los principios del individuo? Nunca
cuestiona las premisas del imperio. Nunca cuestiona las premisas de la “Guerra
contra el Terror.” Estoy contento de que haya ganado por sólo dos motivos: John
McCain y Sarah Palin, y resiento profundamente que el sistema estadounidense me
obligue a extraer una gota de placer de algo tan alejado de mis ideales. Los
votos de Obama vinieron por lo menos tanto de gente desesperada por conseguir
alivio de la sofocación neoconservadora como de gente que genuinamente creía en
él. Es una forma de extorsión – Vota por Obama o te quedarás con más de lo
mismo. No te ofrecen otra alternativa.
¿Hay algún motivo para estar feliz porque el inaguantablemente religioso George W. pasará
pronto a ser historia? “Creo que Cristo murió por mis pecados y que él me
redime. Es una fuente diaria de fuerza y apoyo.” Lo dijo alguien llamado Barack
Obama. [1] EE.UU. produce fanáticos religiosos como los japoneses producen
coches. Oremos para que eso se acabe.
Como mencioné antes, si eres uno de los que quisieran creer que Obama tuvo que presentar
puntos de vista de política exterior de centroderecha para ser elegido, pero
que una vez que esté en la Casa Blanca podremos olvidar que nos engañó una y
otra vez y que emergerá como un verdadero hombre progresista de paz y derecho
internacional y derechos humanos – recuerda que como candidato al Senado de
EE.UU. en 2004 amenazó con ataques de misiles contra Irán [2], y que ganar la
elección no lo llevó a ponerse de acuerdo con su pacifista interior. Desde
entonces ha estado amenazando a Irán.
El mundo está en un estado terrible. No pienso que tenga que entrar en detalles al respecto.
Qué bonito, qué maravillosamente bonito sería tener un presidente
estadounidense imbuido de valores progresistas y coraje político. Imaginad lo
que se podría hacer. Como ser una salida rápida y total de Iraq. Podéis
imaginar el cuadro igual que yo. Con su popularidad, Obama podría hacer casi
cualquier cosa, pero probablemente seguirá yendo a lo seguro. O lo que podría
ser más preciso, seguirá siendo lo que es; que, al parecer, es un centrista
comprometido. No está realmente contra la guerra. No como tú y yo. Durante los
primeros cuatro años de Obama en la Casa Blanca, EE.UU. no se irá de Iraq. Dudo
que permita una retirada completa, incluso en un segundo período. ¿Ha
calificado inequívocamente la guerra de ilegal e inmoral? ¿Un crimen contra la
humanidad? ¿Por qué está tan cerca de Colin Powell? ¿No conoce el papel indigno
de Powell en la guerra? ¿Y mantener al Secretario de Defensa de George W. Bush,
Robert Gates, un hombre contra quien no sería difícil presentar acusaciones de
crímenes de guerra? ¿Encontrará también un sitio para Rumsfeld? ¿Y la
gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, partidaria de la guerra, para que
dirija el departamento de Seguridad Interior? ¿Y el general James Jones, ex
comandante de la OTAN (sic), que quiere “vencer” en Iraq y Afganistán, y que
apoyó a John McCain, como Consejero Nacional de Seguridad? Jones está en el
Consejo de Directores de Boeing Corporation y de Chevron Oil. ¿De qué rincón
oscuro del alma de Obama proviene todo esto?
Tampoco está realmente contra la tortura. No como tú y yo. Nadie será castigado por utilizar
u ordenar la tortura. Nadie será recusado por la tortura. Michael Ratner,
presidente del Centro por Derechos Constitucionales, dice que procesar a
funcionarios de Bush es necesario para establecer una política futura contra la
tortura. “La única manera de impedir que esto vuelva a suceder es asegurarse de
que los que fueron responsables por el programa de tortura paguen el precio
debido. No veo cómo podemos recuperar nuestra estatura moral si permitimos que
los que estuvieron íntimamente involucrados en los programas de tortura
simplemente bajen de la escena y vivan sin ser responsabilizados.” [3]
Como presidente, Obama no puede permanecer en silencio y no hacer nada; de otra
manera heredará los crímenes de guerra de Bush y Cheney y se convertirá él
mismo en criminal de guerra. El cierre del infierno de Guantánamo no significa
nada si los prisioneros son simplemente transferidos a otras mazmorras de
tortura. Si Obama se opone verdaderamente a la tortura, ¿por qué no declara que
después de cerrar Guantánamo los reclusos serán juzgados por tribunales civiles
en EE.UU. o enviados a países donde evidentemente no enfrenten el riesgo de ser
torturados? Y afirma simplemente que su gobierno acatará fielmente la
Convención contra la tortura y otro tratamiento cruel, inhumano o degradante de
1984, de la cual EE.UU. es signatario, y que declara: “El término ‘tortura’
significa todo acto mediante el cual se inflige intencionalmente dolor severo o
sufrimiento, físico o mental, a una persona con propósitos como obtener
información o una confesión… infligido por o por instigación de, o con el
consentimiento o aquiescencia de un responsable público o cualquier otra
persona que actúe en una capacidad oficial.”
La convención afirma que: “Ninguna circunstancia excepcional, en absoluto, sea un estado de
guerra o una amenaza de guerra, estabilidad política interior o cualquier otra
emergencia pública, podrá ser invocada como justificación de la tortura.”
Pero, en su lugar, Obama ha nombrado al ex funcionario de la CIA, John O. Brennan, como
asesor en asuntos de inteligencia y co-jefe de su equipo de inteligencia de
transición. Brennan también ha calificado las “entregas extraordinarias” – el
programa de secuestros y torturas realizado bajo los gobiernos de Clinton y
Bush – de “instrumento vital,” y elogiado las técnicas de interrogatorio de la
CIA porque suministran inteligencia “que salva vidas”. [4]
Obama podría ser una desilusión tan grande como Nelson Mandela, quien hizo tristemente poco
por mejorar la suerte de las masas de Sudáfrica, mientras entregaba el país a
las fuerzas internacionales de la globalización. Hago esta comparación no
porque los dos hombres sean negros, sino porque ambos produjeron tan inmensas
expectativas en sus países y en todo el mundo. Mandela fue liberado de la
prisión porque los dirigentes del Apartheid supusieron que llegaría a ser
presidente y apaciguaría a la inquieta población negra mientras gobernaba como
un centrista no-radical, de libre mercado, sin amenazas indebidas para el
privilegio blanco. Es tal vez significativo que en su autobiografía renuncie a
culpar a la CIA por su captura en 1962, a pesar de que la evidencia que lo
demuestra es convincente. [5] Parece que Barack Obama causó una impresión
semejante a la elite del poder estadounidense que lo analizó en numerosas
reuniones de recaudación de fondos y otras y allanó el camino para su ascenso
tan improbable de oscuro senador estatal a la presidencia en cuatro años. El
apoyo financiero del mundo corporativo para vender la “Marca Obama” fue
extraordinario.
Otra comparación podría ser con Tony Blair. Los conservadores jamás podrían haber
introducidos tasas universitarias o guerras brutales interminables, pero el
Nuevo Laborismo lo hizo. A los republicanos les hubiera sido difícil volver a
introducir el servicio militar obligatorio, pero puedo imaginar a Obama
restableciéndolo, acompañado por un eslogan adecuado, alguna variación de “¡Sí,
podemos!”
Espero que me equivoque, sobre su pasado y sobre cómo gobernará como presidente. Espero que
esté muy equivocado.
Mucha gente llama a los progresistas a presionar intensamente al gobierno de Obama, a
ejercer presión para sacar a la luz el “buen Obama”, obligarlo a comprometerse,
responsabilizarlo. Las atrevidas reformas del Nuevo Trato de Roosevelt fueron
incitadas por huelgas generalizadas y otras acciones militantes poco después
del fin de la luna de miel. Por el momento, no se me ocurre nada mejor. Dios
nos ayude.
El futuro como solíamos conocerlo ha dejado de existir. Y otros pensamientos joviales.
El horror terrorista en Bombay
La lectura de los informes sobre el horror terrorista en Bombay me dejó tan pesimista como un
dinosaurio imaginando el futuro de sus nietos. ¿Cómo pudieron hacer eso?...
destruir todas esas vidas, gente que ni siquiera conocían, gente que lo pasaban
bien de vacaciones… ¿cuál puede haber sido su motivación? Bueno, en cierto modo
conocían a algunas de sus víctimas; sabían que eran indios, o estadounidenses,
o británicos, o sionistas, o algún otro tipo de infiel; así que no fue
completamente irreflexivo, no totalmente al azar. ¿Ayuda a comprender? ¿Puede
alivianar el dolor por las penas del mundo? Incluso puedes utilizarlo. La
próxima vez que encuentres a un defensor de la política exterior
estadounidense, alguien que insista en que algo como Bombay justifica los
ataques retóricos y militares contra el Islam, puedes señalar que EE.UU. hace
regularmente lo mismo. Durante siete años en Afganistán, casi seis en Iraq,
para mencionar sólo los dos ejemplos más obvios… rompen puertas y ametrallan a
extraños, infieles, traumatizan a niños de por vida, disparan misiles a casas
ocupadas, hacen estallar bombas por doquier, se detienen para torturar… lanzan
cada unos pocos días bombas en Pakistán o Afganistán, y todavía Iraq, afirmando
que han matado a miembros de al-Qaeda, tan malos como los sionistas, bombardean
fiestas de matrimonio, una después de la otra, hermanos o sus sobrinos o sus
amigos, sobre todo mujeres y niños muertos; los militares de EE.UU. pagan a
gente para que les digan dónde va a estar tal o cual mal sujeto número uno; y
los militares de EE.UU. creen lo que les cuentan, así que ¡Ahí van las
bombas!... ¿Te deprime tanto eso como Bombay? A veces prefieren bombardear
Siria, o matar gente en Irán o Somalia, todos sujetos malos… “Tropas de EE.UU.
transportadas por helicóptero han realizado una incursión dentro de Siria a lo
largo de la frontera iraquí, matando a ocho personas incluyendo a una mujer,
dicen las autoridades sirias,” informa la BBC. [6]… “Los militares de EE.UU.
han utilizado desde 2004, una amplia, secreta, autoridad para realizar cerca de
una docena de ataques no revelados anteriormente contra al-Qaeda y otros
militantes en Siria, Pakistán y otros sitios, según altos responsables
estadounidenses… La orden secreta dio a los militares nueva autoridad para
atacar la red terrorista de al-Qaeda en cualquier sitio del mundo, y un mandato
más global para realizar operaciones en países que no están en guerra con
EE.UU.,” nos dice el New York Times. [7] Así que todo es lindo y legal, no es
un ataque contra la civilización por un puñado de enfermos mentales escapados.
Tal vez los terroristas de Bombay también tengan un pedazo de papel, de alguna
autoridad, que diga que está bien lo que hicieron… Ya me siento mejor.
La mitología de la guerra contra el terrorismo
El 8 de noviembre, tres hombres fueron ejecutados por el gobierno de Indonesia por
ataques terroristas contra dos clubes nocturnos en Bali en 2002 que costaron la
vida a 202 personas, más de la mitad de ellas eran australianos, británicos y
estadounidenses. Associated Press informó que “los tres hombres nunca
expresaron remordimiento, y dijeron que los atentados suicidas debían castigar
a EE.UU. y a sus aliados occidentales por supuestas atrocidades en Afganistán y
otros sitios.”
Durante la reciente campaña electoral en EE.UU., John McCain y sus seguidores repitieron
un sentimiento que se ha convertido en un lugar común – que la Guerra contra el
Terrorismo ha sido un éxito porque no ha habido un ataque terrorista contra
EE.UU. desde el 11 de septiembre de 2001; como si el que terroristas maten a
estadounidenses fuera aceptable si es hecho en el extranjero. Desde el primer
ataque estadounidense contra Afganistán en octubre de 2001, ha habido
literalmente montones de ataques terroristas contra instituciones
estadounidenses en Oriente Próximo, el sur de Asia y el Pacífico, más de una
docena sólo en Pakistán: militares, civiles, cristianos, y otros objetivos asociados
con EE.UU. El año después de los atentados de Bali ocurrió el gran atentado
contra al Hotel Marriott en Jakarta, Indonesia, sede de recepciones
diplomáticas y celebraciones del 4 de julio realizadas por la embajada
estadounidense. El Hotel Marriott en Pakistán fue escena de un gran atentado
terrorista hace sólo dos meses. Todos estos ataques han sido adicionales a los
miles en Iraq y Afganistán contra la ocupación de EE.UU., que Washington
identifica oficialmente como parte integral de la Guerra contra el Terrorismo.
Sin embargo, los amantes estadounidenses de la fuerza militar insisten en que
la Guerra contra el Terrorismo, ha mantenido seguro a EE.UU.
Incluso es cuestionable la afirmación de que la Guerra contra el Terrorismo haya mantenido
seguros a los estadounidenses en su país. No hubo ataques terroristas en EE.UU.
durante los 6 años y medio antes del de septiembre de 2001; tampoco desde el
atentado de abril de 1995 contra el edificio federal en Oklahoma City. Por lo
tanto parecería ser que la ausencia de ataques terroristas en EE.UU. es la
norma.
E incluso un mito más insidioso de la Guerra contra el Terrorismo, ha sido la noción de que
actos terroristas contra EE.UU., pueden ser explicados, en gran parte, si no
enteramente, por un odio irracional o envidia de los valores sociales,
económicos o religiosos de EE.UU., y no por lo que este país hace al mundo; es
decir: la política exterior de EE.UU. Muchos estadounidenses son bastante
recalcitrantes a abandonar esa idea. Sin ella, se derrumba todo el paradigma -
de que somos buenos muchachos inocentes y que son ellos los hijueputas locos,
fanáticos, sedientes de sangre con los que no se puede hablar sino sólo
bombardearlos, torturarlos y matarlos. Declaraciones como la mencionada de los
atacantes de Bali, culpando las políticas de EE.UU. por sus acciones, son
numerosas y provienen rutinariamente de Osama bin Laden y de sus seguidores.
[9]
El terrorismo es un acto de propaganda política, una forma sangrienta de hacer que el mundo
escuche la propia indignación contra el opresor percibido, pintadas en la pared
en alguna callejuela sombría, desolada. La consecuencia es que si los
perpetradores de un acto terrorista declaran cuál fue su motivación, su
declaración debería transmitir credibilidad, no importa qué se piense sobre su
causa o el método utilizado para lograrla.
Renunciad a ese estereotipo y nadie sufre daño alguno
Sarah Palin y sus partidarios estadounidenses resienten lo que ven como la elite de la Costa
Este, los intelectuales, los snobs culturales, los políticamente correctos, los
pacifistas y los “peaceniks”, los agnósticos y ateos, los ecologistas, los
fanáticos protectores de los animales, la policía alimentaria, la Gestapo de la
salud, los socialistas, y otros tipos izquierdistas y liberales semejantes que
se consideran superiores a Joe el cervecero, a Joe el fontanero, a devotos de
la Asociación Nacional del Rifle, a trabajadores rurales sin educación, y a
todos los partidarios de Bush que han saboreado la idea de tener un presidente
que no es más inteligente que ellos. Es la propagación salvaje de estereotipos.
De modo que en el interés de introducir un cierto equilibrio y perspectiva
histórica en el tema, quisiera recordaros algunas falacias olvidadas, o jamás
conocidas, que confunden los estereotipos.
José Stalin estudió para ser sacerdote.
Adolfo Hitler esperó llegar un día a ser cura o monje católico; era vegetariano y no-fumador.
Hermann Goering, mientras su Luftwaffe [Fuerza Aérea] hacía llover la muerte sobre
Europa, mantuvo un letrero en su oficina que decía: “El que tortura animales
hiere los sentimientos del pueblo alemán.”
Adolf Eichmann era culto, leía mucho, tocaba el violín.
Benito Mussolini también tocaba el violín.
Algunos comandantes de campos de concentración nazis escuchaban a Mozart para acallar
los gritos de los reclusos.
Charles Manson fue un inquebrantable anti-viviseccionista.
Radovan Karadzic, el líder serbio bosnio, acusado de crímenes de guerra, genocidio, y
crímenes contra la humanidad por el Tribunal Penal Internacional para la
Antigua Yugoslavia, había sido psiquiatra especializado en depresión; autor de
un libro de poesía publicado así como de libros para niños, a menudo con temas
de la naturaleza; y practicante de medicina alternativa.
No estoy realmente seguro de qué uso podéis dar a esta información para progresar hacia
nuestro apreciado objetivo nacional de convertirnos en una sociedad civilizada,
pero siento la necesidad de difundirla. Si conocéis otros ejemplos del mismo
tipo, os agradecería me los enviarais.
Los ejemplos mencionados son todos de “tipos malos” haciendo cosas “buenas.” Hay, claro está
muchos otros casos de “tipos buenos” haciendo cosas “malas.”
Notas
[1] Washington Post, 17 de agosto de 2008
[2] Chicago Tribune, 25 de septiembre de 2004
[3] Associated Press, 17 de noviembre de 2008
[4] New York Times, 3 de octubre de 2008
[5] Nelson Mandela, Long Walk to Freedom (1994) p.278; William Blum, Rogue State, chapter 23, "How the CIA sent Nelson Mandela to
prison for 28 years"
[6] BBC, 26 de octubre de 2008
[7] New York Times, 9 de noviembre de 2008
[8] Associated Press, 9 de noviembre de 2008
[9] Vea mi artículo en: http://www.killinghope.org/superogue/terintro.htm
William Blum es autor de:
Killing Hope: US Military and CIA Interventions Since World War 2
Rogue State: A Guide to the World's Only Superpower
West-Bloc Dissident: A Cold War Memoir
Freeing the World to Death: Essays on the American Empire
Partes de estos libros [en inglés] pueden ser leídas, y copias firmadas compradas, en:
www.killinghope.org
http://www.zmag.org/zspace/commentaries/3700
¡Hazte voluntario para traducir al español otros artículos como este! manda un correo electrónico a espagnol@worldcantwait.net y escribe "voluntario para traducción" en la línea de memo.
E-mail:
espagnol@worldcantwait.net
|