Elaine Brower a los reclutadores militares: “Seremos tu peor pesadilla”
Elaine Brower
18 de diciembre del 2009
Desde el último año aproximadamente, he estado observando la construcción de un nuevo
“Centro de Carrera del Ejército” localizado a una cuadra de mi oficina
en el centro de Manhattan. Una vez por semana debía pasar por allí; estaba siempre
cerrado y con su gran ventana de vidrio cubierta de papel marrón.
Se encuentra en una ubicación ideal, y claro, porque los militares
contratan asesores para estar seguros de obtener la mejor propiedad para atraer a los
jóvenes.
Hoy el Centro de Carrera del Ejército tuvo su gran apertura, un evento de gala que llenó
el Centro. Me fue posible asistir pero hacia el final de la ceremonia, cuando todos ya se
habían ido excepto el Srg. Castillo, a cargo, y otros oficiales. Se encontraban
sentados disfrutando su comida y riendo cuando entré en el Centro. Pregunté por
el Sargento Castillo y me llevaron a la sala de atrás donde estaba sentado junto con su oficial al mando
y un joven soldado. Estreché las manos con todos, me presenté y les conté que mi hijo había arribado recientemente
de su tercer período de servicio.
Volví a contar su historia de unirse a la Infantería de la Marina y siendo destinado
a Afganistán y luego a Irak dos veces como reserva. Quedaron muy impresionados
y me preguntaron cuando retornó y si todavía estaba en la Marina. Sí, dije, estaba act4a30ente en el IRR, pero ahora
su trabajo de tiempo completo es como oficial del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York, trabajo
que ha estado haciendo desde hace 5 años.
Fue destinado dos veces mientras estaba en el NYPD (Departamento de Policía de la
Ciudad de Nueva York) y les conté que le fue muy duro comenzar su vida de
nuevo. Ellos hicieron acuerdo y parecían interesados en la historia.
Les pregunté acerca de las escuelas cercanas que están ubicadas estratégicamente,
como la escuela secundaria que se encuentra calle abajo y el Borough of Manhattan Community College. Dije: “Este es
un buen punto para el reclutamiento. Están tan cerca de las escuelas y los estudiantes
pasan por su puerta durante todo el día. ¿Planean entrar en las escuelas y hacer
reclutamiento en las clases?” El Sargento Castillo dijo que habían pedido permiso y
que estaban esperando la aprobación, el cual no creía que sería un problema. Yo misma pensé que tampoco,
claro. La máquina de guerra es más que bienvenida en nuestras escuelas, en
todos los niveles. Pero seguí adelante con la plática. “ Yo trabajo calle abajo”.
El Sargento Castillo preguntó dónde y para quién trabajaba y se lo
conté. Sonrió y me dijo: “Guao, qué genial”
Estaba sentada allí en la sala de atrás y les dije “Me gustaría hacerle saber que
pertenezco a una organización nacional llamada “Military Families Speak Out”
(Familias Militares Hablan Claro) la cual cuenta con cerca
de 4.000 miembros quienes tienen seres
amados que están sirviendo o han servido en Irak y Afganistán. Nos oponemos a
las guerras vehementemente y estamos haciendo todo en nuestro poder para
frenarlas.
En ese momento pensé que ellos se atragantarían con la comida. Entonces procedía a
decir “ Puesto que trabajo justo aquí, ¡yo, junto con cientos de activistas amigos, seremos su peor pesadilla!”
Se podía oír hasta el vuelo de una mosca y ver la confusión propagada por sus
rostros, continué “Estoy tan en contra de lo que están haciendo. Ubicaron este
reclutamiento estratégicamente, esos chicos que están saliendo de la escuela
secundaria sin ningún lugar a donde ir, o aquellos quienes se han graduado en
la universidad con deudas y sin trabajo por la economía, son seducidos para
unirse al ejército “. “Están aprovechando completamente la mala situación de la economía y enviando más de
nuestros jóvenes afuera a morir y matar en guerras ilegales, inmorales e
ilegítimas. Deberían estar avergonzados y no sé cómo logran dormir por las
noches”
Me puse de pié, tomé una insignia de mi cartera que había recibido durante una protesta en West Point. Dije, “Esta
insignia es para ustedes” La tiré sobre la mesa. “La obtuve cuando estaba en West Point, cuando Obama dio su 'discurso
de escalada'. La insignia exige que todas las tropas regresen a casa ahora.
Pueden quedársela como recuerdo”.
En ese momento pensé que se pararían y me llevaría escoltada hacia la puerta. Pero
estaban en un shock terrible, luego de pasar la mañana celebrando su
existencia, que ahora estaban escuchando esto y enfrentando a una madre enojada
y anti-reclutas, pues puso sus pequeños cerebros de lenteja en sobrecarga.
En la nueva era de Obama, el reclutamiento es un trabajo cómodo. Este lugar abrió
las puertas por unos días y ya se jactan de tener 11 nuevos reclutas. Aquellos
quienes no iban a pelear o morir para
Bush, ahora lo harán para Obama, lo cual hace que sea extremadamente difícil
convencer a esta generación de jóvenes que unirse a este imperio militar es
malo para ellos y para toda la humanidad.
Así es la vida, ahora ya sé dónde almorzar todos los días. Y no podrían haber
puesto el lugar en una mejor ubicación, ¡por lo menos para mí!
www.elainebrower.com
Activista anti-guerra, madre de un infante de la Marina de Estados Unidos actualmente
rumbo a Irak en su tercer período de servicio; miembro del Comité de Dirección
de “El Mundo no Puede Esperar, Fuera Bush y Todo su Régimen” y Familias
Militares Hablan Claro.
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