Dos criterios de justicia
8 de Julio de 2009
Por Amy Goodman
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Scott Roeder, el fanático antiaborto acusado de matar al Dr. George Tiller,
ha estado ocupado. Llamó a Associated Press desde la prisión del Condado de
Sedgwick en Kansas, y dijo: “Mientras el aborto continúe siendo legal, sé que
hay muchos otros incidentes parecidos planificados en todo el país”. Roeder
está acusado de homicidio en primer grado y de agresión agravada, y está
previsto que comparezca ante el juez el 28 de julio. AP recientemente informó
que Roeder ha defendido desde su celda en la prisión la idea de que matar a
personas que practican abortos está justificado. Según el informe, el Reverendo
Donald Spitz del Ejército de Dios, con sede en Virginia, envió a Roeder siete
panfletos que apoyan la “acción defensiva”, o el homicidio de trabajadores de
clínicas de abortos.
La página de inicio de la web del militante Ejército de Dios que conduce
Spitz considera a Roeder como un “héroe estadounidense”, y proclama: “George
Tiller normalmente asesinaba de 10 a 30 niños al día…hasta que fue detenido por
Scott Roeder”.
El sitio web, que contiene citas bíblicas que sugieren que matar está
justificado, publica artículos escritos por Paul Hill, que mató al Dr. John
Britton y a su escolta de seguridad en Pensacola, Florida, y también artículos
de Eric Rudolph, que hizo estallar una bomba en una clínica de salud de mujeres
en Birmingham, Alabama, matando al guardia de seguridad part-time de la
clínica.
En el sitio web de Spitz, Rudolph continúa escribiendo sobre el aborto:
“Creo que la fuerza mortal está de hecho justificada en el intento de detener
los abortos.”
Comparemos la defensa que Roeder hace desde la cárcel con las condiciones de
detención de Fahad Hashmi.
Hashmi es un ciudadano estadounidense que se crió en Queens, Nueva York, y
fue a la Universidad de Brooklyn. Luego se graduó en Gran Bretaña y fue
arrestado allí en 2006 por supuestamente haber permitido a un conocido que se
quedara con él durante dos semanas. Este conocido, Junaid Babar, presuntamente
guardó en el apartamento de Hashmi un bolso que contenía ponchos y medias, que
Babar luego envió a un agente de al-Qaeda. Babar fue arrestado y accedió a
cooperar con las autoridades a cambio de indulgencia.
Si bien las pruebas contra Hashmi son secretas, probablemente hayan surgido
de las afirmaciones del informante Babar.
Fahad Hashmi fue extraditado a Estados Unidos, donde permanece detenido
desde hace más de dos años a la espera del juicio. Su hermano Faisal describió
las condiciones de detención: “Ha estado detenido en confinamiento solitario
durante dos años de corrido, permanece encerrado de 23 a 24 horas al día…En su
propia celda, tiene restringidos los movimientos que puede hacer. No se le
permite hablar en voz alta en su propia celda….Es filmado y vigilado en todo
momento. Puede ser castigado, negándosele las visitas familiares, si ellos
consideran que determinados movimientos que hace son de artes marciales o algo
que ellos consideren incorrecto. El propio gobierno impuso Medidas
Administrativas Especiales (SAM, por sus siglas en inglés) en su contra."
Hashmi no puede contactar a los medios, e incluso sus abogados deben ser
extremadamente cuidadosos cuando discuten su caso, por temor a ser encarcelados
ellos mismos. Su abogado Sean Maher me dijo: “Este tema de las Medidas
Administrativas Especiales y sus condiciones de detención antes del juicio, de
mantener a los detenidos en confinamiento solitario cuando se presume que son
inocentes, está siendo estudiado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Están debatiendo la posibilidad de impedir que los paises europeos extraditen a
una persona a Estados Unidos si existe la posibilidad de que sea detenida en
virtud de las SAMs. Y cabe la posibilidad de que Europa, todos los miembros de
la Unión Europea no extraditarán a nadie a este país en vista de las SAMs,
porque lo consideran una violación a la Carta Europea de Derechos Humanos, es
decir que es una violación a los derechos humanos tener a alguien en
aislamiento con privación de los sentidos, meses antes del juicio, reitero,
cuando uno se presume inocente».
De modo similar, ambientalistas y activistas por los derechos animales,
procesados como “eco-terroristas”, fueron enviados a las nuevas “Unidades de
Manejo de Comunicación” (CMU, por sus siglas en inglés) de la Dirección Federal
de Cárceles. Andrew Stepanian fue recientemente liberado y describió la CMU
donde estuvo detenido: «La Unidad de Manejo de Comunicaciones es una prisión
dentro de otra prisión. Está instalada en donde antes era la Penitenciería de
Estados Unidos, que fue la primera cárcel de máxima seguridad en el sistema penal
federal de Estados Unidos. La unidad no tiene comunicación telefónica normal
con familiares, ni visitas normales, como poder comunicarse con los familiares
o abrazarlos. Estas visitas normales son negadas. Es preciso concertar una cita
para hacer una llamada telefónica a la semana, y eso debe hacerse con la
supervisión de un traductor, un monitor en vivo y alguien de Washington, DC».
Stepanian observó que hasta el 70 por ciento de los prisioneros de las CMUs
son musulmanes; de ese hecho proviene el apodo de las CMU: “Pequeño
Guantánamo”. Al igual que con Hashmi, parece que el gobierno de Estados Unidos
pretende quitarle a los sospechosos de terrorismo el derecho al debido proceso
y el acceso a los medios ya sea en Guantánamo o en las nuevas unidades carcelarias
de acceso restringido, las CMUs. La Unión Estadounidense por las Libertades
Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) está demandando al Fiscal General de
Estados Unidos, Eric Holder y a la Dirección de Cárceles por las CMUs.
Activistas no-violentos, como Stepanian, y musulmanes como Hashmi, que
fueron acusados en forma secreta y dudosa, están detenidos en condiciones
draconianas, mientras que Scott Roeder pregona desde la cárcel la campaña de
intimidación, vandalismo, incendio premeditado y homicidio que lleva adelante
desde hace años el movimiento extremista antiaborto.
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Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
© 2009 Amy Goodman
Texto
en inglés traducido por Mercedes Camps y Democracy Now! en español,
spanish@democracynow.org
Amy Goodman es la presentadora de “Democracy Now!”, un noticiero
internacional diario de una hora que se emite en más de 550 emisoras de radio y
televisión en inglés y en 200 emisoras en español. Es coautora del libro
“Standing Up to the Madness: Ordinary Heroes in Extraordinary Times,”
recientemente publicado en edición de bolsillo.
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