El Mundo no Puede Esperar organiza a las personas que viven en Estados Unidos para repudiar y parar el
rumbo fascista iniciado durante el régimen de Bush y evidenciado en las
ocupaciones asesinas, injustas e ilegítimas de Irak y Afganistán; la “guerra de
terror” global de tortura, rendición extraordinaria y espionaje; y la cultura
de discriminación, intolerancia y avaricia. A ese rumbo no le darán marcha
atrás los líderes que nos instan a buscar puntos en común con fascistas, fanáticos
religiosos e imperio. Solo es posible si la población forja una comunidad de
resistencia –un movimiento independiente de grandes cantidades de personas—que,
actuando en pro de los intereses de la humanidad, pone fin a dichos crímenes y
demanda que se procese a los responsables por ellos.
Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar
“Si uno no se le opone a esto y no se moviliza para pararlo, aprenderá —o se verá obligado— a aceptarlo”.
de la Convocatoria ¡Fuera
Bush y su gobierno!, 2005
Barack Obama está mandando a otros 20,000 soldados a Afganistán.
Un movimiento antibélico que no actúa inmediatamente para oponerse a la doctrina Obama de llevar el frente
central de la guerra contra el terror a Afganistán, no merece llamarse un
movimiento antibélico.
Cientos de manifestantes fueron a las calles en una manifestación animada y sin permiso en
Washington, D.C., la última jornada completa de Bush como presidente, el 19 de
enero de 2009. Cargamos zapatos en solidaridad con Muntadar al-Zeidi, el
periodista iraquí que en un acto de furia e indignación en una rueda de prensa
en Irak se quitó los zapatos y los lanzó a Bush mientras gritaba: "¡Perro!
Esto es para las viudas y los huérfanos".
Así que marchamos por las calles hoy demandando la
detención y el enjuiciamiento de los criminales de guerra, Bush y Cheney, y
blandiendo los zapatos por encima de nuestras cabezas. Coreamos consignas y
atrajimos a multitudes de festejantes de la inauguración. Algunos/as hasta se
unieron a la marcha, que avanzó hacia la Casa Blanca.
Al pasar los soldados de la Guardia Nacional y la policía metropolitana del Distrito de Columbia, gritamos,
"De Gaza a Guantánamo, la guerra contra el terror tiene que
terminar". "¡Matar a niños, es crimen de guerra, crimen de guerra… La
tortura, es crimen de guerra, crimen de guerra!"
Al serpentear por la avenida Pennsylvania, atravesamos las vallas levantadas para impedir el paso
de la gente. Había cientos de partidarios de Obama ahí que nos vieron aproximar
a la valla con los zapatos y las pancartas que decían: "¡Arresten a
Bush!"
Con desafío y determinación avanzamos hacia la valla, vigilada al otro lado por agentes del Servicio Secreto y de la
Policía de Parques, y comenzamos a lanzar los zapatos que todos habíamos
traído. Nunca en mi vida he visto tanta alegría y alivio en las caras de estos
activistas anti guerra que han esperado el día en que el criminal Bush deja el
poder.
Los zapatos estaban volando sobre las cabezas y casi les pegaban a los agentes que estaban
parados en el portón. Ese zapatazo contra la Casa Blanca fue un momento
definitivo de este día en que la gente que votó por un cambio está esperando
poder soltar un largo suspiro de alivio cuando Obama asume el cargo. Sin
embargo, las demandas del pueblo no cesarán. Si el gobierno de Obama no lleva a
cabo el juicio que el pueblo exige, nos mantenemos a la espera con muchos
zapatos listos.
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