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La peor consecuencia posible de la crisis libia sería que EEUU encontrara una forma de
intervenir
La caída en desgracia de Gadafi
Glen Ford
Black Agenda Report
26 de febrero de 2011
Traducido para Rebelion por Mariola y Jesús María García Pedrajas
Muammar Gadafi fue una vez la pesadilla de Occidente, pero en la última década había
buscado un “apaño” con el imperialismo. Desde el 11 de septiembre, “Gadafi ha
parecido más preocupado por el fundamentalismo islámico…que por las
maquinaciones europeas y estadounidenses.” Los servicios secretos de EEUU puede
que hayan actuado o no contra Gadafi, pero con toda seguridad aprovecharán
cualquier oportunidad.
“Gadafi claramente había alcanzado un acuerdo con EEUU y los hombres ricos de Europa.”
Muammar Gadafi saltó a la escena mundial cuando él y otros jóvenes oficiales echaron a
patadas a un rey llamado Idris, quien le había cobrado a las corporaciones
extranjeras los precios más bajos a nivel mundial por succionar la riqueza
petrolera del país. Eso fue en 1969. Cuando tuve mi encuentro con Gadafi, 40 años más tarde, a finales de
octubre de 2009, aún se llamaba a sí mismo un socialista y jurado enemigo del
capitalismo, e impulsaba su Libro Verde como una guía universal a la
justicia social. Pero Gadafi claramente había alcanzado un acuerdo con EEUU y
los hombres ricos de Europa. Tipos de las corporaciones, blancos y asiáticos, se veían por todas
partes en Trípoli, la capital, la cual se encontraba rebosante hasta los topes
con proyectos de construcción llevados a cabo por extranjeros para
corporaciones extranjeras. Libia y sus seis millones de habitantes se habían
vuelto un “destino” de las corporaciones con todas las de la ley, y las fuerzas
armadas de Gadafi estaban en colaboración constante con las fuerzas de choque
de la maquina de guerra imperialista de EEUU. Gadafi podía decirles a sus
visitantes en su enorme tienda de campaña personal en el campamento militar en
la ciudad que seguía dedicado a la destrucción del “capitalismo,” pero
Washington, Londres y París no parecían muy preocupados.
Desde el 11 de septiembre, Gadafi ha parecido más preocupado por los fundamentalistas
islámicos como los de la vecina Argelia cuya supresión costó 200.000 vidas que
con las maquinaciones estadounidenses y europeas. Ha coordinado maniobras
militares con los estadounidenses en la región del Sahel en África del Norte, y
trabajado estrechamente con la CIA para descubrir elementos del tipo de Al
Qaeda. En 2008, Condoleezza Rice estuvo en Trípoli. “Estoy deseando escuchar la visión
mundial del líder,” declaró. Gadafi ya había declarado su
amor por la mujer a la que llamó “Leeza,” su “querida afroamericana” quien,
dijo, “se reclina y le da órdenes a los líderes árabes.”
“La peor consecuencia posible de la crisis libia
sería que EEUU encontrara una manera de intervenir.”
En 2009, el año que visité Libia con una delegación encabezada por la antigua congresista y
candidata presidencial del Partido Verde Cynthia McKinney, Gadafi acababa de
firmar un acuerdo “histórico” sobre cooperación militar y diplomática. El Comando para África de EEUU, AFRICOM, y Libia se
comprometieron a trabajar juntos en temas de mantenimiento de la paz, seguridad
marítima, contraterrorismo y seguridad y estabilidad africana.
Sin embargo, allí estaba Gadafi en televisión el martes, sin parecerse en nada al más bien
sereno hombre mayor que me había encontrado en la gran tienda de campaña hacía
16 meses, bramando que estaba siendo asaltado por una combinación de EEUU y
militantes islámicos. En ese sentido sus palabras sonaban mucho como las
últimas declaraciones públicas del antiguo presidente egipcio Hosni Mubarak,
antes de fuera sacado a empujones de escena. Gadafi menospreció a sus oponentes
tachándolos de ignorantes ingratos que no sabían nada de las glorias del país,
o se trataba de personas que simplemente estaban bajo los efectos de
alucinógenos. Su hijo, Seif el Islam Gadafi, había amenazado previamente a los
libios con la guerra civil. Ambos, padre e hijo parecían fuera de la realidad,
fuera de control y obsoletos. Lo que significa que el pueblo libio está en peligro.
Pero no hay mayor peligro para la independencia y soberanía de la gente que el imperialismo
de EEUU, que no tiene ningún respeto por los derechos de nadie. La peor
consecuencia posible de la crisis libia sería que EEUU encontrara una forma de
intervenir. Nada que Washington haga puede beneficiar de ninguna manera al
pueblo libio, que debe resolver sus propios problemas.
Fuente: http://www.blackagendareport.com/content/khadafi-outs
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