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03-12-2008
La señora secretaria Clinton y el Oriente Medio
¿Cambio? ¿Qué cambio?
Joshua Frank
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández
Ya es oficial.
Barack Obama ha designado a Hillary Clinton como Secretaria de Estado; una elección que
confirma que la política exterior estadounidense no va a experimentar cambio
significativo alguno con la inminente llegada de la administración demócrata.
EEUU continuará mostrándose complaciente con Israel y la Guerra contra el
Terror hará que por todas partes sigan cerrando filas en contra de nuestras
intervenciones en el exterior.
En una carta a sus electores en noviembre de 2005, Clinton expresaba su creencia en que la
guerra de Iraq no debería tener una duración “indefinida”, pero quedaba muy
claro que no “se retiraría de Iraq de inmediato”. Escribió que no aceptaría
ningún calendario de retirada y que ni siquiera abogaría por una
“reorganización” de las tropas estadounidenses según el esquema del congresista
John Murtha (demócrata por Pensilvania).
“Asumo la responsabilidad de mi voto, y yo, junto con una mayoría de estadounidenses,
confiamos en que el presidente y su administración se responsabilicen por las
falsas seguridades, las pruebas defectuosas y la mala gestión de la guerra”,
escribía Clinton en su extensa carta, con la que tan sólo pretendía negar su
propia culpabilidad en el desastre.
Clinton reiteró poco después su posición ante un grupo de demócratas en Kentucky. “Ha
llegado la hora de que la administración deje de presentar excusas y elabore un
plan para acabar esta guerra con éxito y honor”, dijo. “Rechazo un calendario
rígido que los terroristas del que los terroristas puedan sacar partido y
rechazo asimismo un calendario abierto que no fije una fecha final”.
Traducción: Clinton es totalmente partidaria de una prolongada estancia estadounidense en
Iraq. “Se responsabiliza” por su voto a favor de la guerra, pero no admite que
estaba equivocada. Y desde luego, Clinton sigue pensando en “ganar” esa guerra.
En la misma nota, Clinton confiaba en que permanecieran en la región varios contingentes de
soldados estadounidenses con “potencial para atacar con rapidez… Esto servirá
para que el nuevo gobierno iraquí se estabilice”, atestiguaba. “Y también
enviará un mensaje a Irán de que no puede hacer lo que se le antoje en Iraq a
pesar de su considerable influencia y conexiones religiosas y personales allí”.
Al parecer, los mensajes son mucho más firmes cuando se entregan a punta de pistola.
“Cuidado, Teherán”, parece que está diciendo Hillary: “Atacaremos de
inmediato”.
Al haber sido una de las principales receptoras demócratas de la financiación de las
organizaciones pro-Israel para el ciclo electoral de 2006, que le permitió
embolsarse 83.000 dólares, Clinton pone ahora a Irán en su mira telescópica.
* * *
La postura de la administración Bush sobre Irán es “inquietante” y “peligrosa”, se lee en un documento
de toma de posición escrito a finales de 2005 por el Comité de Asuntos Públicos
Israelo-Estadounidense (AIPAC, por sus
siglas en inglés). Hace dos años la administración Bush aceptó una propuesta rusa
para permitir que Irán continuara desarrollando energía nuclear bajo
supervisión rusa. Ni que decir tiene que el AIPAC fue el que menos feliz se
sintió por el compromiso.
En una carta a sus aliados del Congreso, en su mayoría demócratas, la organización
pro-Israel admitió que le “preocupa que la cuestión de Irán no llegue hasta el
Consejo de Seguridad, junto con la decisión estadounidense de apoyar la
‘propuesta rusa’, lo que sugiere un cambio alarmante en la política de la
Administración respecto a Irán y plantea un peligro para EEUU y nuestros
aliados”.
Por su parte, Israel prosigue desarrollando un arsenal nuclear considerable. En 2000, la British
Broadcasting Corporation informó que era muy probable que Israel hubiera
producido plutonio suficiente para construir 200 armas nucleares. Por eso puede
decirse que las tecnologías con las que cuenta Israel para construir bombas
están a años luz del incipiente programa nuclear de Irán. Pero Israel sigue sin
querer admitir que tiene capacidad para producir esas armas mortíferas.
Mientras tanto, al tiempo que el AIPAC e Israel presionan al gobierno estadounidense
para forzar la cuestión de Irán en el Consejo de Seguridad de la ONU, el mismo
Israel no ha cesado de violar numerosas resoluciones de las Naciones Unidas
respecto a los territorios ocupados de Palestina, incluida la Res.1402 del Consejo de Seguridad Naciones Unidas, que
llama en parte a Israel a retirar a su ejército de inmediato de todas las
ciudades palestinas.
La hipocresía del AIPAC es repugnante. La organización-lobby Goliat quiere que Irán cese de
procurarse armas nucleares y que se sigan ignorando los crímenes de Israel. Así
pues, ¿quién está apoyando la hipócrita postura del AIPAC?
Durante un discurso en una cena de la Hanukkah pronunciado en diciembre de 2005 en la
Universidad Yeshiva, Clinton parloteó:
“Mantuve una serie de encuentros con las autoridades israelíes [el verano pasado], incluidos
el Primer Ministro, el Ministro de Asuntos Exteriores y el jefe de las fuerzas
armadas israelíes para discutir los desafíos a que nos enfrentamos. En cada una
de esas reuniones hablamos largo y tendido sobre la amenaza extrema que supone
el potencial de un Irán dotado de armas nucleares, no sólo para Israel, sino
también para Europa y Rusia. Justo esta semana, el nuevo Presidente de Irán ha
hecho nuevos e intolerables comentarios atacando el derecho de Israel a existir
que, sencillamente, superan los límites de cualquier discurso internacional y
de lo aceptable. Durante mi encuentro con el Primer Ministro Ariel Sharon, se
me recordaron vívidamente las amenazas a que Israel tiene que hacer frente a
todas horas… Quedó aún más claro lo importante que es que EEUU se permanezca
junto a Israel…”
Mientras Clinton arropa la violencia de Israel, así como la fraudulenta postura del
AIPAC sobre Irán, ignora al mismo tiempo las hostilidades infligidas a
Palestina y cómo numerosos palestinos han sido asesinados durante el continuado
bombardeo de la Franja de Gaza del pasado año.
El silencio de Clinton ante la brutalidad de Israel implica que Clinton, como Secretaria de
Estado, continuará apoyando la misión del AIPAC de ocupar todos los territorios
ocupados, así como una guerra contra Irán.
El AIPAC tiene razón, hasta el Presidente Bush parece un tanto timorato comparado con el
belicismo de Hillary Clinton.
Hillary, junto con su marido Bill, avistaron Israel en el otoño de de 2005. El ex
Presidente figuró entre los oradores en un mitin que conmemoraba el décimo
aniversario del asesinato del ex Primer Ministro Yitzhak Rabin. Era la segunda
visita de Hillary a Israel desde que fue elegida para el puesto en 2000.
La senadora se las arregló para sacar tiempo libre en su viaje y reunirse con el entonces
semiconsciente Ariel Sharon para discutir “asuntos de seguridad”. Hillary
también amplió su visita y se dirigió al gran muro del apartheid que separa
Palestina de Israel. En estos momentos, el muro está casi terminado, y cuando
todo esté dicho y hecho, la monstruosidad superará una longitud de 700
kilómetros.
Los palestinos critican el muro con toda justicia ya que sirve para dejarles
incomunicados en la tierra ocupada en Cisjordania. Miles de personas se ven
también imposibilitadas de poder llegar a sus empleos, colegios y campos de
labor.
Hillary y sus aliados israelíes no son capaces de ver nada. Cuando pones a indefensos
palestinos detrás de un muro en una especie de cárcel donde la vida en
cualquier sentido económico real es inviable, no haces sino sembrar dolor y
angustia, que a su vez produce más ira y resentimiento hacia las brutales
políticas israelíes. Efectivamente, el muro no va servir para disuadir a la
resistencia, no es más que una provocación que incrementará los desafíos.
“Este muro no va contra el pueblo palestino”, dijo Clinton cuando miró por encima del inmenso
muro. “Va contra los terroristas”. El pueblo palestino tiene que ayudar a
impedir el terrorismo. Tienen que cambiar de actitud hacia el terrorismo”.
Los comentarios de la senadora parecen indicar que hubiera asumido palabra por
palabra el manifiesto del AIPAC.
Puede que así sea.
En mayo de 2005, Clinton intervino en una conferencia del AIPAC donde alabó los lazos
existentes entre EEUU e Israel. “El futuro de nuestro país está entrelazado con
el futuro de Israel y el Oriente Medio”, dijo. “Hay mucho de lo que podemos
hablar y obviamente hemos discutido mucho. Pero durante el corto período de
tiempo en que tengo el honor de dirigirme a Vds., quiero centrarme en los profundos
y duraderos lazos entre EEUU e Israel”.
Clinton siguió adelante hablando de la importancia de desarmar a Irán y a Siria, así
como de mantener las tropas en Iraq tanto tiempo como fuera necesario. Fue un
discurso belicista y, oh, sorpresa, sorpresa, Hillary consiguió una
ovación con todos los asistentes puestos en pie por ese contenido.
Joshua Frank es co-editor de Dissident Voice y
autor de “Left Out! How Liberals Helped Reelect George W. Bush” (Common Courage
Press, 2005), y junto a Jeffrey St. Clair, es el editor del nuevo libro “Red
State Rebels: Tales of Grassroot Resistance in the Heartland”, publicado por AK
Press en junio de 2008. Puede contactarse con él en brickburner@gmail.com
Enlace con texto original:
http://www.counterpunch.org/frank12012008.html
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