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Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


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(Nuevo)
03-15-11

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El equipo legal de Assange presentó su argumento de clausura en contra de la extradición a los Estados Unidos

Kevin Gosztola
Shadowproof
09 de noviembre de 2020

Traducido del inglés por El Mundo No Puede Esperar 17 de noviembre de 2020

El equipo legal del fundador de WikiLeaks Julian Assange presentó su argumento de clausura en el tribunal de magistrados británico. Ellos argumentan “esto es políticamente motivado, es un abuso del proceso de este tribunal y es una clara violación del tratado Anglo-EEUU que gobierna esta extradición”.

El argumento final se basa en la evidencia presentada por testigos, que testificaron durante el juicio en septiembre y detalla cómo el gobierno del ex presidente Barack Obama se negó a procesar a Assange. El gobierno del presidente Donald Trump revocó esta posición “de principios” porque la naturaleza de las “revelaciones de Assange al mundo y la naturaleza de sus opiniones políticas que inevitablemente trajeron hostilidad por parte de la administración de Trump y la CIA”.

Los fiscales presentaran sus argumentos de clausura el 20 de noviembre y se espera que la jueza Vanessa Baraitser de su fallo sobre la solicitud de extradición en enero 4.

Mientras que la campana de Trump para su re elección fracasó, no se espera que el resultado de la elección presidencial afecte la decisión. (De hecho, la sumisión no contiene referencia alguna al presidente electo Joe Biden).

Assange fue acusado por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos con 17 cargos de violación de la Ley de Espionaje y un cargo de conspiración para cometer intrusión por computadora que contiene elementos de una ofensa de la Ley de Espionaje.

Las acusaciones criminalizan el acto de meramente recibir información clasificada, así como la publicación de secretos de Estado del gobierno de los Estados Unidos. Pone como objetivo las prácticas comunes de reunión de noticias, por lo cual las organizaciones de libertad de prensa en el mundo se oponen ampliamente a este caso.

Todos los cargos se encuentran relacionados con los documentos que Chelsea Manning le dio a WikiLeaks en el 2010.

La defensa de Assange se refiere a la “agenda política” de la administración de Trump y su “obvia hostilidad” hacia su “exposición y repudio de los crímenes de guerra de Estados Unidos y los abusos de derechos humanos”.

“La política de Trump de “Estados Unidos Ante Todo” apoyando la inmunidad por los crímenes estadounidenses, denunciando investigaciones de la CPI (Criminal Penal Internacional) de crímenes de guerra en Afganistán, ocurrieron en armonía con la motivación de la CIA de poner como objetivo a Julian Assange”, la sumisión declara.

Al inicio del 2017, los oficiales de Trump públicamente condenaron a Assange. Los cargos fueron “fijados” entre diciembre del 2017 y junio del 2020 y “violaciones del estado de derecho” supuestamente ocurrieron mientras Assange fue víctima de una operación de espionaje apoyada por las agencias de inteligencia estadounidenses mientras vivía bajo asilo político en la embajada de Ecuador en Londres.

Lo que se reveló fue una “persecución sin precedentes por la recepción y publicación de documentos, en donde las publicaciones internacionales fueron de claramente en el interés público”, contiende el equipo legal.

“Para esto, la fiscalía de EE. UU ha buscado distorsionar los hechos para presentar lo que es claramente una persecución por ofensas políticas en una persecución por crímenes ‘ordinarios’”.

La CIA busca venganza después de que WikiLeaks publicara los materiales de la ‘Vault 7’

El Washington Post reportó el pasado 24 de mayo del 2019 que la decisión de acusar a Assange bajo la Ley de Espionaje llevó a la protesta y renuncia de fiscales en el Departamento de Justicia.

En el 2013 el ex vocero del Departamento de Justicia Matthew Miller le dijo al Post “si no vas a acusar periodistas por publicar información clasificada, lo cual no hará el departamento, entonces no existe manera de acusar a Assange”. Miller luego declaró que Assange actuó como editor, no como hacker. Así que la administración de Obama nunca acusó a Assange.

En febrero del 2017, durante el primer mes en el poder para Trump, WikiLeaks publicó “órdenes de espionaje de la CIA” que llamaron la atención hacia cómo los partidos políticos grandes en Francia fueron “objetivo de infiltración” en la contienda presidencial del 2012.

Cerca de un mes después, WikiLeaks trajo más escrutinio a la CIA cuando publicaron “Vault 7”, que describieron como “la publicación más grande jamás realizada sobre documentos confidenciales de la agencia”.

Los archivos expusieron la “flotilla de hackers” de la CIA, quienes atacaron teléfonos y computadoras. Llamaron la atención a un programa llamado “Ángel lloroso” o “Weeping Angel” que hizo posible que la CIA atacara televisiones Samsung F8000 y las convirtiera en dispositivos de espionaje.

Como reportó CNCB, la CIA tenía 14 “días de cero hazañas” que eran “vulnerabilidades de software” que no tenían arreglo todavía. La agencia los utilizaba para “hackear los dispositivos de Apple iOS como iPads y iPhones”. Documentos mostraron que “las hazañas fueron compartidas con organizaciones incluida la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) y GCHQ, otra agencia de espionaje del Reino Unido. La CIA no le dijo a Apple acerca de estas vulnerabilidades”.

De manera adicional, WikiLeaks reveló que la CIA atacó a los usuarios de Microsoft Windows, así como a los de Signal y WhatsApp como malware.

Mike Pompeo, ex director de la CIA, respondió al a publicación el 13 de abril del 2017. “La falsa narrativa que define de manera gradual nuestro discurso público no puede ser ignorado. Existen ficciones allá afuera que degradan y distorsionan el trabajo y los logros de la CIA y de la amplia comunidad de inteligencia”.

“Y, en la ausencia de refutación verbal, estas voces, las que proclaman que la traición sea una defensa pública, ganan una gravedad que no se merecen. Es momento de evidenciar estas voces. Los hombres y mujeres de la CIA merecen una defensa verdadera”.

“Es una de las muchas razones por las cuales la CIA encuentra que la celebración de entidades como WikiLeaks es tanto perpleja como profundamente alarmante”.

Sorprendentemente, en las primeras declaraciones públicas de Pompeo como director de la CIA y con cero evidencias, etiquetó a WikiLeaks como un “servicio hostil de inteligencia sin Estado muchas veces instigada por actores como Rusia”.

Pompeo dijo que Assange “no tenía libertades de Primera Enmienda” porque “no es ciudadano americano”, lo que para el equipo legal de Assange fue una vista previa a la teoría legal que los oficiales top de la administración después “diseñaron” para justificar la búsqueda de cargos.

“Hemos tenido gobiernos anteriores que han sido delicados acerca de ir detrás de esta gente bajo algún concepto de este derecho a publicar”, también declaró Pompeo.

Una víctima de espionaje y la guerra legal

Al contrario del gobierno de Obama, Pompeo no dejó que los principios de libertad de la prensa bajo la Constitución evitaran que la CIA buscara venganza a través del espionaje y la guerra legal.

Los abogados de Assange mantienen que el caso “coincidió con la el status diplomático que otorgó el gobierno de Ecuador. Era conocido, por supuesto, por las autoridades estadounidenses porque las agencias de inteligencia tuvieron acceso a grabaciones en la embajada” recolectadas por UC Global.

“Para ese momento, los fiscales se habían convertido en un imperativo político y desearon contrarrestar los efectos potenciales del status diplomático concedido por Ecuador”.

Se tomaron medidas extra legales que significaron que los abogados de Assange se convirtieran en blancos prioritarios de vigilancia. Se incautaron documentos legales privilegiados por las autoridades ecuatorianas para que pudieran ser entregados a la oficina del FBI en el Reino Unido.

Más allá de eso, el equipo legal de Assange ve una conexión entre esta persecución y las represalias de la administración de Trump en contra de la CPI. Sancionaron a oficiales de la CPI en junio después de que el organismo declarara la autoridad para investigar crímenes de guerra contra las fuerzas estadounidenses en Afganistán.

Pompeo y el fiscal general Bill Barr declararon: “Aquellos que asistan la investigación de la CPI que está políticamente motivada acerca de los miembros estadounidenses que sirvieron y los oficiales de inteligencia sin el consentimiento de los Estados Unidos sufrirán consecuencias serias. El Departamento de Justicia apoya completamente estas medidas y aplicará vigorosamente las sanciones impuestas hoy bajo la orden ejecutiva a los completos alcances de la ley”.

***

Assange y WikiLeaks revelaron crímenes de guerra y expuso la agenda de Estados Unidos para obstruir a los organismos internacionales y gobiernos extranjeros de encontrar responsable a ese país de violaciones a derechos humanos.

Numerosos ejemplos fueron levantados por testigos en el juicio de extradición y mencionados en los argumentos de clausura que se entregaron al tribunal.

La CIA y las fuerzas estadounidenses estuvieron involucradas en asesinatos extra judiciales en Pakistán. Civiles fueron asesinados.

Países europeos fueron presionados por oficiales estadounidenses para no investigar tortura. Esto incluyó esfuerzos para asegurar que el gobierno alemán no acusara a personal de la CIA involucrado en el secuestro, entrega y tortura del ciudadano alemán Khaled el-Masri, quien entregó su testimonio en defensa de Assange.

Según los cables diplomáticos publicados por WikiLeaks, el gobierno yemení mantuvo a sus propios ciudadanos en prisión para el gobierno de EE.UU., aunque “no tenían evidencia alguna de que estuvieran involucrados en actos terroristas”.

La CIA enlistó a oficiales estadounidenses para espiar al Secretario General de la ONU, a miembros del Consejo de Seguridad de la ONU y a diplomáticos extranjeros en la ONU en Nueva York violando la ley internacional. Los oficiales fueron motivados para recolectar “muestras de ADN, escaneos de iris y contraseñas de computadoras” de oficiales de gobiernos extranjeros.

Las medidas fueron puestas en lugar para limitar el alcance de la “Informe Chilcot” que se estableció para examinar la participación del gobierno británico en la guerra de Irak.

Los crímenes de guerra de EE.UU. en Irak fueron expuestos, incluida una redada en el 2006 por parte de tropas estadounidenses, en donde una mujer y su bebé de cinco meses fueron asesinados. Un ataque aéreo fue convocado para arrasar con la evidencia del asesinato. (Esta revelación eventualmente llevó al retiro de tropas estadounidenses porque el gobierno iraquí se negó a darles inmunidad por crímenes de guerra a los soldados).

Los argumentos de clausura afirman que “es de gran significado para el Departamento de Justicia bajo el gobierno de Obama haya reconocido que estaría mal y poco inteligente acusar a Julian Assange”.

“Es igualmente significativo que el Departamento de Defensa bajo el gobierno de Trump, por razones claramente políticas, fue presionado para invertir el acercamiento de la administración de Obama y acusar a Julian Assange a pesar de las implicaciones de persecución para la protección constitucional de la Primera Enmienda y, a pesar de la naturaleza de las revelaciones”.

“Efectivamente”, concluyen los abogados, “la persecución fue parte de un impulso político para castigar a los que filtraron, para intimidar a los periodistas y lograr impunidad mundial para Estados Unidos por crímenes de guerra, entrega y tortura”.


 

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