Celebrando al “Presidente Guerrero”
El caso de los Demócratas por la grandeza de la política exterior de Obama
es más relevante por lo que alegremente ignora. |
30 de abril de 2012
Glenn
Greenwald
Traducido del inglés por El Mundo No Puede Esperar 22 de mayo de
2012
Peter Bergen, el Director de
Estudios de Seguridad Nacional en la Nueva Fundación Americana que apoya al partido Demócrata, tiene hoy un
largo artículo de opinión-editorial en el New York Times glorificando a Obama como un valiente e
inquebrantable “Presidente guerrero”; empieza así:
EL presidente que ganó el Premio Nobel de la paz en menos de nueve meses
después de su investidura ha resultado ser uno de los líderes
estadounidenses más agresivos militarmente en décadas.
Sólo reflexionar que: no sólo el Partido Demócrata, sino también su facción
progresista, está salvajemente entusiasmada con “uno de los líderes más
agresivos militarmente en décadas.” Eso es bastante revelador a muchos niveles.
Bergen apunta esa ironía: recuerda que Obama usó su discurso de recogida del
Nobel de la Paz para defender las justificaciones para la guerra y señala: “si
aquellos de la izquierda estaban escuchando, no parecía importarles.” Añade que
“la izquierda, que ha condenado fuertemente a George W. Bush por las torturas
durante los interrogatorios y las violaciones del debido proceso en Guantánamo,
estuvo relativamente callada mientras que la administración Obama, actuando
como juez y verdugo, ordenó más de 250 ataques aéreos con aviones no tripulados
en Paquistán desde 2009, durante los cuales se perdieron al menos 1400 vidas.”
Para explicar el comportamiento de “la izquierda,” Bergen propone esta
teoría: “Tanto de la izquierda como la derecha, ha habido una desconexión
cognitiva continua y dramática entre el historial del Sr. Obama y la
percepción pública de su liderazgo: a pesar de su demostrada disposición para
usar la fuerza, ninguno de los lados le supone como el presidente guerrero
que es.” En otras palabras, los progresistas son servilmente adeptos de
“uno de los líderes estadounidenses más agresivos militarmente en décadas”
porque se han engañado a sí mismos al negar esta realidad y continuar
pretendiendo que es algún tipo de personaje anti guerra.
Esta no es una especulación irracional, pero al final creo que no es
verdad. Dejando de lado la sobre-generalización de Bergen (algunas facciones de
“la izquierda” han hecho bastante ruido al condenar las acciones de Obama en
esos temas) la mayoría de los Demócratas son perfectamente conscientes de la
agresión militar de Obama. Ellos no le apoyan a pesar de eso, sino que más
bien, esa es una de las cosas que les encanta de él. Después de años de burlas
desde la derecha como un debilucho que
mima a los terroristas, Obama (pavoneándose
y enseñando su
propia fuerza) les deja sentirse fuertes y poderosos exactamente de la manera en la que la arrogancia de Bush y
Cheney dejaba a los conservadores que se chulearan por ahí como tipos duros,
jugando a que hacían de guerreros. Más que ignorar esta agresión, los
comités de expertos demócratas apuntan con una orgullosa sonrisa radiante a los cadáveres apilados por el
Comandante en jefe demócrata para argumentar que la política exterior ha sido
un rotundo “éxito”, mientras que los expertos demócratas celebran
y defienden el valor
político de sus majestuosos asesinatos.
Ayer, Chris Hayes en su show matinal de MSNBC, condujo una excelente
discusión de dos partes sobre la escalada en el asesinato de
civiles por los ataques mediante aviones no tripulados de Obama, con un fuerte
énfasis en la gente inocente, incluyendo numerosos niños, que habían sido
asesinados. Enseñó un vídeo desgarrador con la angustia de un hombre mientras
describía el ataque aéreo con bombas de racimo que en el 2009 mató a su mujer
embarazada y a sus niños; mostró el asesinato en Yemen, mediante aviones no
tripulados de EEUU, de Abdulrahman Awlaki, un ciudadano estadounidense de 16
años de edad; y entrevistó a Clive Stafford Smith, abogado de derechos humanos,
que describió al chico paquistaní de 16 años que conoció en un encuentro para
discutir las muertes de civiles por ataques de aviones no tripulados y que,
apenas 3 días más tarde, un
ataque estadounidense con avión no tripulado acabó con su propia vida.
Más tarde ese día, Hayes envió este
tweet: “Un poco sorprendido por la fealdad que la conversación sobre los aviones no tripulados hace salir en la
gente.” Se refería a la avalancha de ataques furiosos por Twitter de los leales
a Obama de siempre que alegremente defienden el programa de los aviones no
tripulados, se burlan de las preocupaciones sobre los civiles muertos, e
insisten que él no debería estar dando cobertura a tales asuntos porque pueden
dañar a Obama en un año de elecciones (por supuesto, no sólo los seguidores del
Presidente, sino, como Hayes señaló, el
mismo Presidente que es un experto en encontrar humor en sus ataques con aviones no tripulados).
Al contrario de la generosa creencia de Bergen de que los progresistas se
están engañando a sí mismos sobre el militarismo de Obama, muchos son
plenamente conscientes de ello y, porque es un demócrata haciéndolo, han
terminado apoyándolo agresivamente. Eso, sin duda, será uno de los legados más
duraderos de Obama: transformar esas políticas de excesivo militarismo,
rampante secretismo y asaltos a las libertades civiles de un radicalismo de
derechas a un robusto
consenso bipartidista (aunque podrían intentarlo, ni siquiera los progresistas serán capaces de dar la vuelta
y pretender con credibilidad poner objeciones a tales cosas la próxima vez que
haya un presidente republicano).
Ahora, hay un elemento de engaño en el apoyo demócrata al militarismo de
Obama, y se extiende no sólo a sus más ardientes defensores sino también a la
editorial de Bergen. La mayoría de los demócratas que alaban “los éxitos de la
política exterior de Obama” fallan incluso al reconocer, no digamos condenar, a
las miles de personas inocentes cuyas vidas fueron acabadas por su militarismo.
Esas muertes simplemente no existen en su mundo. Cuando los obligas a hablarlo,
simplemente lo descartarán con la terminología militar que fue
popularizada por primera vez por Timothy McVeigh (eso es sólo un “daño colateral”) y entonces
rápidamente vuelven al mantra de la era Bush de invocar descuidadamente la
palabra “terrorismo” para justificar cualquier violencia que el gobierno de los
EEUU cometa. Se ven a sí mismos, y especialmente a su líder, tan justo y noble
que incidentes como este
y este y tantos
otros son felizmente guardados lejos de sus conciencias porque la realidad de lo que ellos apoyan no puede ser
reconciliada con su propia percepción; eso, más que nada, es lo que explica el
rencor dirigido a Hayes ayer: él hizo públicos hechos que ellos prefieren
desesperadamente que sean escondidos, no de otros, sino de ellos mismos.
Así, Bergen (que ha pasado los últimos años defendiendo diligentemente en
periódicos de los demócratas la escalada
bélica de Obama en Afganistán y el aumento de la guerra mediante aviones no tripulados) escribe casi 2000 palabras aclamando los
espectaculares logros de la política exterior de Obama. Y ni siquiera una vez
la palabra “civil” o “inocente” aparece. No hay ninguna mención (cero) a los
numerosos civiles inocentes que han sido asesinados por las políticas
militaristas que Bergen celebra. Simplemente no existen. Bergen (que ha afirmado anteriormente, contrario a las numerosas
pruebas, que los civiles muertos por los ataques por aviones no tripulados en Paquistán están sobrestimados)
aquí ni siquiera reconoce su existencia. Como de costumbre, las muertes de
numerosos extranjeros inocentes por los misiles y las bombas de los aviones no
tripulados estadounidenses, incluyendo niños, es lo innombrable, la verdad
irrelevante del militarismo norteamericano.
En efecto no es sorprendente que algún “experto” del grupo de expertos como
Bergen encuentre que muertes de civiles a manos del militarismo estadounidense
sea demasiado insignificante para tenerlo en cuenta, sin contar con que
interfiere con su frívola veneración. Pero el hecho que buena parte del Partido
demócrata, incluyendo su facción progresista, lo siga es de hecho muy relevante.
Un último apunte: durante los ocho años de la administración Bush, Bush,
Cheney y decenas de otros partidarios de su militarismo que no habían servido
en el ejército eran rutinariamenteridiculizados por los demócratas y progresistas como “gallinas[i]” (una acusación, que, con alguna salvedad
y modificación yo apoyé).
¿Qué ha pasado con eso? Ahora tenemos un presidente al que Bergen aclama como “uno de los líderes estadounidenses
más agresivos militarmente en décadas” a pesar de no haber servido ni un
sólo día en el ejército, y hordas de demócratas que no han servido en el
ejército lo animan cuando lo hace. Parecido a cuando se burlaron de George Bush
merecidamente por declararse a sí
mismo como un “presidente de guerra,” ¿Se terminó este concepto de “gallina”, como tantos otros aparentes creencias políticas, el 20
de enero de 2009?
ACTUALIZACIÓN: Como muchos comentarios sugieren, hay otro
aspecto ilusorio de la glorificación demócrata de la política exterior de Obama
que no he mencionado aquí (aunque lo he hecho en muchas otras ocasiones): la
ridícula noción de que estar continuamente matando civiles en el mundo musulmán
(una década después del 9 de septiembre) nos mantiene a salvo más que exacerbar
la verdadera amenaza terrorista que ostensiblemente pretende resolver. El quid de
la mentalidad Bush/Cheney era que el terrorismo terminará justo cuando mates a
todos los terroristas (incluso cuando esos esfuerzos hicieron más para asegurar
la continuación y el aumento del odio anti-americano que ninguna otra causa) y
es la misma mentalidad en el corazón de la defensa de Obama.
En otro asunto, Jesse Walker de Reason me escribe con una corrección: “Daño colateral entró en
el léxico general durante la primera guerra de Irak, no después de lo de la
Ciudad de Oklahoma. Imagino que de ahí lo recogió McVeigh, también.” Después
añadió que tal vez “fue ampliamente usado antes de Irak y yo no lo noté hasta
entonces. Por lo que debería decir que entró en el léxico común “por lo menos”
cuando la primera guerra de Irak. Pero fue definitivamente usado ampliamente
entonces. Me acuerdo de cuando nosotros en el movimiento anti guerra nos
burlábamos de las noticias por estar repitiendo sin crítica el eufemismo. Hubo
incluso un
libro que usaba la frase como título.”
Para terminar, Jeremy Scahill dio un excelente discurso en la cumbre sobre los aviones no tripulados
de ayer en el que lo llamó “el gabinete de la muerte de Obama”; Kevin Gosztola
tiene como
siempre un excelente resumen junto con el vídeo del discurso.
ACTUALIZACIÓN II: De acuerdo con la CNN hoy,
“un supuesto ataque de aviones no tripulados de EEUU mató
a tres personas el domingo en una escuela en el norte de Pakistán.” El artículo
cita a “oficiales de inteligencia” que aseguran que los “militantes estaban
escondidos” en la escuela. Aparentemente no hay información todavía sobre quién
murió, aunque espero (y confío) en que esto no impedirá las celebraciones a
nuestro “Guerrero en Jefe.”
Este artículo apareció originalmente en Salon.com el 29 de abril de 2012.
[1] Chickenhawk es aquel que hace propagando pro-guerra pero que nunca ha servido en el ejército.
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