Adentro de una prisión secreta del Departamento de Defensa
Scott Horton
elpuercoespín.com.ar
22 de octobre de 2010
En un nuevo reporte
(PDF) del Open Society Institute, el investigador
en temas de derechos humanos Jonathan Horowitz contrasta el sistema oficial de
prisión que el Pentágono ha construido en Afganistán –donde a menudo organizan
conferencias de prensa e invitan a periodistas a hacer recorridos—con la
instalación super secreta montada en la periferia de la Base Aérea de Bagram,
“Tor” o “Black Jail” (Cárcel Negra).
Algunos medios publicaron a fines de 2009 y en 2010 denuncias sobre abusos
de detenidos en una pequeña instalación de la Base Aérea de Bagram a la que los
afganos se refieren como la “Tor Jail” o “Black Jail” (“Tor”, en pashtún,
significa “negro”). Estos informes incluyen acusaciones de privación del sueño,
mantener a detenidos en celdas frías, desnudos forzados, abuso físico, detener
personas en celdas de aislamiento por más de 30 días y restringir el acceso del
Comité Internacional de la Cruz Roja —todo lo cual ha creado seria preocupación
sobre el cumplimiento norteamericano de las reglas nacionales e internacionales
sobre tratamiento de detenidos. Informes de los medios y comentaristas han
descripto la instalación como asociada al Joint Special Operations Command
(JSOC), bajo la jefatura del vicealmirante William H. McRaven, y a agentes de
la Agencia de Inteligencia de la Defensa (DIA), de la Contrainteligencia de
Defensa y del Centro de Inteligencia Humana.
El informe Horowitz resume entrevistas mantenidas con 18 detenidos de la Tor
Jail, la mitad de los cuales han sido prisioneros durante la administración
Obama. Reportan un patrón consistente de abuso:
• Exposición a frío excesivo.
• Exposición a excesiva luz.
• Comida inapropiada e inadecuada.
• Camas y abrigos inadecuados.
• Desorientación y falta de luz natural.
• Privación el sueño debida a una acumulación de circunstancias.
• Negación de deberes religiosos.
• Falta de ejercicio físico.
• Desnudez al arribo.
• Impacto negativo por la acumulación de condiciones de confinamiento.
• Las reglas de la prisión y las reglas y los derechos relevantes de la
Convención de Ginebra no exhibidos en el lugar.
• Falta de transparencia y negativa de acceso a los detenidos al Comité
Internacional de la Cruz Roja.
Muchas de estas prácticas no pueden ser reconciliadas con el Field Manual 2-22.3
(PDF), que provee las reglas del Ejército
sobre las condiciones para la detención, incluyendo aquellas conectadas con la
reunión de inteligencia humana. Según observa el informe Horowitz, algunas de
estas prácticas parecen prohibidas bajo las circunstancias especiales del
Apéndice M del manual.
¿Cómo reaccionó el Departamento de
Defensa ante el informe? “El Departamento de Defensa no maneja
’prisión secreta’ alguna”, dijo la capitán Pamela Kunze, y observó que, aunque
algunas de las locaciones de instalaciones de inspección son secretas, tanto el
gobierno afgano como la Cruz Roja están informados sobre ellas. “Nuestros
sitios de detención en el terreno son todos consistentes con las leyes
internacionales y de los Estados Unidos y la política (del Departamento de
Defensa), incluyendo el Artículo III de las Convenciones de Ginebra, el Acta
sobre Tratamiento de Detenidos, la Directivas sobre Detenidos (del Departamento
de Defensa) y el Manual de Terreno del Ejército”, añadió.
Obviamente, la Tor Jail ya no es secreta —el informe Horowitz y relatos
previos de los medios la dejaron al descubierto. Con todo, voceros del
Departamento de Defensa han jugando juegos semánticos una y otra vez para no
hablar al respecto. Por ejemplo, envían voceros del grupo de tareas que
opera las instalaciones para detenidos en Afganistán para insistir en que no
existe tal instalación bajo su comando. Y claro que no la hay. De modo
similar, se ha oído a voceros de JSOC negar vigorosamente que esa entidad
maneje detenidos, porque la Tor Jail y otros arreglos similares están
categorizados, aparentemente, como centros de reunión y destilación de
inteligencia en lugar de centros de detención. El Pentágono de Robert Gates
insiste en que nadie es retenido por más de 14 días en tales instalaciones, una
afirmación que no siempre coincide con los relatos de primera mano de los
prisioneros liberados.
El informe Horowitz reúne y corrobora los relatos previos de los medios
respecto de la Tor Jail y ayuda a establecer que la administración Obama cambió
la política formal y pública de detenciones, pero continúa las operaciones
secretas abusivas del JSOC y la DIA. El sistema de detención preparado para
exhibición generalmente parece operar de acuerdo con las guías escritas del
Pentágono, la ley norteamericana y los estándares internacionales, pero el
sistema secreto operado por el JSOC y la DIA está, al menos, a cierta distancia
de la legalidad, aplicando interpretaciones forzadas o aún tomándose licencia
para desconocer reglas escritas. En última instancia, la mera existencia de un
sistema de prisiones secretas es prueba ulterior de que la Casa Blanca de Obama
hizo algunas perturbadoras excepciones en su compromiso de frenar los abusos
del régimen de detención.
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