Indocumentados, organizarse o morir
“El extranjero que resida con vosotros será como uno nacido entre vosotros y lo
amarás como a ti mismo porque extranjeros fuisteis vosotros, yo soy el Señor,
vuestro Dios”. —Leviticus 19:34
Los inmigrantes indocumentados son las primeras víctimas de la tormenta económica
tanto en Europa como en Estados Unidos y a medida que la recesión avanza se
reducen cada vez más las posibilidades para sobrevivir. En este país solamente
en enero 598,000 personas han perdido el trabajo, y se calcula que este año el
índice del desempleo sobrepasará el 10 por ciento aumentando a tal punto que
para el 2010 unas 20 millones estarán desempleadas.
La mayoría de estas personas está buscando desesperadamente cualquier trabajo y ya
comienzan a competir entre ellos por trabajos mal remunerados. En los pueblos
chicos donde vive la mitad de la población es peor porque sus habitantes ven a
los indocumentados como un obstáculo para su propia sobrevivencia.
Y esto es solamente el comienzo. De acuerdo a uno de los más prestigiosos
economistas Andrei Kobiakov, "esta crisis global durará posiblemente hasta
2015". Si esto es así, ya podemos imaginar el descontento social en que se
sumergirá el supuesto mundo civilizado seducido por el don dinero. Los
inmigrantes tanto legales como indocumentados en Europa ya están sufriendo el
aumento de la xenofobia por parte de ciudadanos y de los gobiernos que están
imponiendo leyes muy duras contra ellos. En Suiza, por ejemplo, el gobierno
comenzó una persecución contra los inmigrantes cuyo número constituyen el 20
por ciento de los ocho millones de habitantes.
Pero lo interesante de esto es que los indocumentados que son aproximadamente unos
300,000 lograron formar "La Organización de los Sin Papeles" y han
empezado a tomar iglesias y universidades exigiendo igualdad de derechos y la
abolición de estas leyes, las más discriminantes en Europa y quizás en el mundo.
Los religiosos suizos están apoyando a los indocumentados evocando el
Deuteronomio 10: 17-18: "El señor de los señores, Dios grande, valeroso y
temible hace justicia al huérfano y a la viuda, ama al extranjero y le da ropa
y alimento". A pesar de presiones y amenazas de desalojo, ya lograron una
entrevista con representantes del gobierno, y los progresistas han formado en
su apoyo el movimiento "Derechos para Todos".
Aquí en los Estados Unidos, los indocumentados viven de acuerdo a los postulados del
capitalismo: la sobrevivencia de cada ser humano depende de él mismo, es decir
¡sálvese quien pueda! Tarea harto difícil. Aquí en Nueva York, cada mañana,
decenas de hombres y mujeres, en diferentes puntos de la ciudad esperan por
empleos que cada vez son más escasos. Si en noviembre y diciembre encontraban
algo para dos ó tres días, en enero con justas conseguían faena para un día.
Estos trabajadores ya no tienen casi dinero para enviar a sus países, y tampoco
para regresar.
Entonces no queda otra alternativa de organizarse a base de la filosofía comunal: Hoy
por ti mañana por mi. Si es necesario deben formar las ollas populares donde
todos contribuyen, igualmente, guarderías, alojamiento, etc. La crisis será
larga y la reforma migratoria no está en la agenda de Barack Obama, y hay que
empujarla a como de lugar.
Vicky.pelaez@eldiariony.com
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