|
Documentos secretos de la era del apartheid: la
primera evidencia oficial de las armas nucleares israelíes
Israel ofreció vender armas nucleares a Sudáfrica
Chris McGreal
The Guardian
25 de mayo de 2010
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
El acuerdo militar secreto firmado por Shimon Peres, actual presidente de Israel, y PW Botha de Sudáfrica. Foto: The Guardian
|
Documentos secretos sudafricanos revelan que Israel
ofreció vender ojivas nucleares al régimen del apartheid, suministrando la
primera evidencia documental de la posesión de armas nucleares por ese Estado.
Las actas “de máximo secreto” de reuniones entre altos responsables de los dos países en 1975
muestran que el ministro de defensa de Sudáfrica, PW Botha, preguntó por las
ojivas y que Shimon Peres, entonces ministro de Defensa de Israel y su actual
presidente, respondió ofreciéndolas “en tres tamaños”. Los dos hombres también
firmaron un amplio acuerdo sobre los vínculos militares entre los dos países
que incluía una cláusula que señalaba que “la existencia misma de este acuerdo”
debía mantenerse en secreto.
Los documentos, descubiertos por un académico estadounidense, Sasha
Polakow-Suransky, en su investigación para un libro sobre la estrecha relación
entre los dos países, suministran evidencia de que Israel posee armas nucleares
a pesar de su política de “ambigüedad” que no confirma ni niega su existencia.
Las autoridades israelíes trataron de impedir que el gobierno posterior al
apartheid de Sudáfrica desclasificara los documentos a pedido de
Polakow-Suransky y las revelaciones constituirán un embarazo, particularmente
porque las discusiones de no proliferación nuclear de esta semana en Nueva York
se concentran en Oriente Próximo.
También debilitarán los intentos de Israel de sugerir que, aunque posea armas
nucleares, es una potencia “responsable” que no abusaría de ellas, mientras que
no se puede confiar en países como Irán.
Una portavoz de Peres dijo hoy que el informe carece de fundamento y que “nunca hubo
negociaciones” entre los dos países. No comentó sobre la autenticidad de los
documentos.
Los documentos sudafricanos muestran que los militares de la era del apartheid
querían los misiles como disuasión y para potenciales ataques contra Estados
vecinos.
Los documentos muestran que ambas partes se reunieron el 31 de marzo de 1975,
escribe Polakow-Suransky en su libro publicado en EE.UU. esta semana: The
Unspoken Alliance: Israel's secret alliance with apartheid South Africa. En
las conversaciones, responsables Israelíes “ofrecieron formalmente a
Sudáfrica la venta de algunos misiles Jericho con capacidad
nuclear en su arsenal”.
Entre los que participaron en la reunión estaba el jefe de estado mayor militar sudafricano,
el teniente general RF Armstrong. Inmediatamente redactó un memorando en el
cual describió los beneficios de que Sudáfrica obtuviera los misiles Jericho
pero sólo si llevaban armas nucleares.
El memorando, marcado “secreto máximo” y con la fecha del mismo día de la reunión con los
israelíes, había sido revelado previamente pero su contexto no fue comprendido
en su totalidad porque no se sabía que estaba directamente vinculado a la oferta
israelí del mismo día y que constituía la base para una solicitud directa a
Israel. En él, Armstrong escribe: “Al considerar los méritos de un sistema de
armas como el que se está ofreciento, se han hecho algunas suposiciones: a) Que
los misiles serán armados con ojivas nucleares fabricadas en la RSA (República
de Sudáfrica) o adquiridas en otro sitio.”
Pero Sudáfrica estaba a años de ser capaz de construir armas atómicas. Poco más de
dos meses después, el 4 de junio, Peres y Botha se reunieron en Zúrich. Para
entonces el proyecto Jericho tenía el nombre de código Chalet.
Las actas de secreto máximo de la reunión registran que: “El ministro Botha expresó interés
en una cantidad limitada de unidades de Chalet siempre que esté disponible la
carga correcta.” El documento señala a continuación: “El ministro Peres dijo
que la carga correcta estaba disponible en tres tamaños. El ministro Botha
expresó su aprecio y dijo que pediría asesoramiento.” Se cree que los “tres
tamaños” se referían a armas convencionales, químicas y nucleares.
El uso de un eufemismo, la “carga correcta”, refleja la sensibilidad israelí con respecto al
tema nuclear y no se habría utilizado si se hubiera referido a armas
convencionales. También sólo podía significar ojivas nucleares ya que el
memorando de Armstrong deja claro que Sudáfrica estaba interesada en los
misiles Jericho sólo como medio para lanzar armas nucleares.
Además, la única carga que los sudafricanos habrían necesitado obtener de Israel era
nuclear. Los sudafricanos eran capaces de preparar otras ojivas.
Botha no siguió adelante con el acuerdo, en parte por su coste. Además
cualquier acuerdo habría requerido la aprobación final del primer ministro
de Israel y no es seguro que se hubiera obtenido.
Sudáfrica terminó por construir sus propias bombas nucleares, aunque posiblemente con
ayuda israelí. Pero la colaboración en la tecnología militar sólo se desarrolló
durante los años siguientes. Sudáfrica también suministró gran parte del
concentrado de uranio que Israel necesitaba para desarrollar sus armas.
Los documentos confirman los informes de un ex comandante naval sudafricano, Dieter
Gerhardt, encarcelado en 1983 por espiar para la Unión Soviética. Después de su
liberación con el colapso del apartheid, Gerhardt dijo que hubo un acuerdo
entre Israel y Sudáfrica llamado Chalet que involucraba una oferta del Estado
judío de armar ocho misiles Jericho con “ojivas especiales”. Gerhardt dijo que
se trataba de bombas atómicas. Pero hasta ahora no existía una evidencia
documental de la oferta.
Algunas semanas antes de que Peres hiciera su oferta de ojivas nucleares a Botha, los
dos ministros de Defensa firmaron un acuerdo secreto sobre la alianza militar
conocido como Secment. Era tan secreto que incluía una negación de su propia
existencia: “Por este medio se acuerda expresamente que la existencia misma de
este acuerdo… será secreta y no será dada a conocer por ninguna de las partes”.
El acuerdo también decía que ninguna de las partes podría renunciar a él unilateralmente.
La existencia del programa de armas nucleares de Israel fue revelada por Mordechai Vanunu al Sunday
Times en 1986. Suministró fotografías tomadas dentro de la instalación
nuclear de Dimona y dio descripciones detalladas de los procesos involucrados
en la producción de parte del material nuclear, pero no suministró
documentación escrita.
Documentos obtenidos por estudiantes iraníes en la embajada de EE.UU. en Teherán después
de la revolución de 1979 revelaron que el Sah expresó interés a Israel por el
desarrollo de armas nucleares. Pero los documentos sudafricanos confirman que
Israel estaba en condiciones de armar misiles Jericho con ojivas nucleares.
Israel presionó al actual gobierno
sudafricano para que no desclasificara documentos obtenidos por Polakow-Suransky.
“El ministerio de Defensa israelí trató de bloquear mi acceso al acuerdo
Secment sobre la base de que era material confidencial, especialmente la firma
y la fecha”, dijo. “A los sudafricanos no parecía preocuparles; borraron unas
pocas líneas y me lo entregaron. El gobierno del CNA no está tan preocupado de
proteger la ropa sucia de los antiguos aliados del régimen del apartheid.”
Fuente: http://www.guardian.co.uk/world/2010/may/23/israel-south-africa-nuclear-weapons
¡Hazte voluntario para traducir al español otros artículos como este! manda un correo electrónico a espagnol@worldcantwait.net y escribe "voluntario para traducción" en la línea de memo.
E-mail:
espagnol@worldcantwait.net
|