El legado de Bush
17 de agosto de 2011
Saul Landau
Decenas de millones de norteamericanos –muchos de los cuales rieron de sus
payasadas y meteduras de pata vocales– sienten ahora el impacto del legado de
ocho años de George W. Bush. El hombre que facilitó la carrera de comediantes
ha tenido su venganza. Por sus reducciones de impuestos –palidecen ante la
importancia de la guerra de Irak– se convirtió en el lameculos (justamente en
el sitio del hilo dental) de los más altos ejecutivos corporativos y de otros
individuos extremadamente ricos (desde la década de 1970 la han pasado bien,
pero súper bien bajo Bush). Para 2001, gracias a la reducción de impuestos,
Washington vio disminuidos sus ingresos mientras aumentaban los gastos, gracias
a las guerras de W.
Los bushistas prestaron poca atención a la burbuja que se expandía en los
bienes raíces, derivativos dudosos y otras bromas bancarias solapadas. ¿A quién
le importaba en Washington que el gasto gubernamental aumentara y disminuyeran
los ingresos? Después de todo, cualquiera que tuviera una vivienda podía
refinanciarla. ¡Viva el crédito!
Y entonces, en 2007, Bush “se vio obligado” a rescatar a los bancos,
compañías automovilísticas y gigantes de los seguros cuyo desempeño era nulo,
un subsidio para los ultra ricos que Obama continuó. Esto obligó a un mayor
gasto del gobierno mientras W., como cuestión de principio, insistía en proveer
a sus amigos y benefactores de bajos impuestos o de ninguno. Pero los rescates,
además de las guerras en curso en Afganistán e Irak, coincidieron con una
disminución de los ingresos del estado, Así que los republicanos pidieron
prestado. ¡Fantástico!
El primer período presidencial de Bush, recordemos, comenzó con un bostezo.
Luego, el 11 de septiembre de 2001, fanáticos –15 de ellos eran saudíes–
armados con cortadores de cartón e impulsos suicidas, excitaron al pasivo W y
cambiaron la cultura norteamericana. (Es interesante ver que el secretario de
Defensa Rumsfeld pronto cumplió una de las exigencias de Al-Qaeda: EE.UU. se
retiró de su base en Arabia Saudí.) De manera simultánea, el presidente Bush
desató una guerra cara de alta tecnología contra los que atacaron con armas
baratas de tecnología elemental. Bush y el vicepresidente Cheney invadieron
naciones que poco tenían que ver con los terroristas suicidas. Sí, el gobierno
del Talibán permitió a Al-Qaeda tener un campamento en Afganistán. Pero el
líder iraquí Saddam Hussein gobernaba un estado seglar y había recibido
amenazas de Al-Qaeda. Pero al decir que la invasión era parte de la guerra al
terror porque tenía vínculos con Al Qaeda (no era así) y ADMs (no era así),
Bush suavizó su belicosa estratagema.
EE.UU. invadió a Afganistán y meses después a Irak –supuestamente para
aplastar a Al-Qaeda que no existía en Irak y que rápidamente se había marchado
de Afganistán después de que las tropas norteamericanas lo habían hecho poco
hospitalario. Ahora en 2011, Al-Qaeda u otros grupos, vinculados o no al
Talibán, lo han hecho poco hospitalario para las tropas norteamericanas. El
costo de la guerra de aproximadamente $3 billones de dólares, lo cual no
incluye la nueva intervención “humanitaria” de misiles por Obama en Libia, no
incluye el costo de las guerras de aviones sin piloto contra los “terroristas”
en una variedad de países; ni cubre los gastos de los equipos asesinos y las
travesuras letales encubiertas (consideradas en su conjunto como guerra al
terror). Las “comunidades” de inteligencia y de seguridad interna de EE.UU.
gastan unos $80 mil millones al año, fuera de Afganistán e Irak. Sin embargo,
“Al-Qaeda y sus afiliados solo tienen unos 4 000 miembros en todo el mundo. Eso
significa $20 millones por terrorista al año”, según el ex director de
Inteligencia Nacional Dennis Blair (Noah Shachtman, Wired, 31 de julio de 2011).
Como ninguna nación es Al-Qaeda o apoya, se pudiera cuestionar el gasto.
Compárese la Guerra al Terror con el costo de más de 40 años de Guerra Fría
–que fue menor. ¿Recuerdan los miles de misiles ICBM soviéticos y sus
suministros? ¿Millones de soldados y enormes aparatos militares tanto en la
URSS como en China? ¿Cómo es posible que 19 individuos con delirio de vírgenes
en el Paraíso puedan catalizar el gigantesco gasto que ni siquiera fue visible
durante las cuatro décadas de pulseada nuclear? ¿Cómo un solo hecho puede
provocar dos guerras que prácticamente no tenían que ver con el hecho? (Ver Sibel Edmonds
http://www.boilingfrogspost.com/tag/military-industrial-complex/)
Al no digerir las lecciones de Viet Nam, donde Estados Unidos gastó una
década para perder, dos presidentes de EE.UU. han mantenido una ocupación en
Afganistán. A principios de agosto, 30 militares de EE.UU. (casi todos SEALs de
la Marina) murieron cuando insurgentes del Talibán derribaron su helicóptero
con una granada impulsada por cohete.
Una guerra al terror, comentó Gore Vidal, no será ganada cuando se gane la
guerra a la caspa. Mientras tanto, consume el tesoro de la nación. La guerra al
Talibán, que no es terrorista y a quien se le pudo haber pagado para que
eliminara a bin Laden y sus asociados, tiene poco sentido. Sí, no puede decirse
que el Talibán sea un dechado de virtudes democráticas o progresistas, pero
Al-Qaeda ahora despliega sus pocas fuerzas en otros lugares.
Pakistán, nuestro incierto aliado, no aparece en la lista de estados
terroristas, a pesar de los rutinarios atentados con bombas allí. Su gobierno
ha permitido a las fuerzas de EE.UU. atacar con aviones sin piloto a objetivos
en su territorio nacional y ocasionalmente atacar a algunos grupos del Talibán.
A cambio, Pakistán recibe miles de millones de dólares –y algunos civiles
pakistaníes muertos.
Nuestros enemigos no tienen fronteras nacionales, fuerzas armadas formales
ni equipamiento regular. Un individuo viejo y flaco con riñones podridos que
predicaba un Islam fanático aparentemente atraía a algunas personas, quizás a
aquellos cuyos familiares cercanos murieron por ataques de aviones sin piloto o
fueron objetivos de equipos asesinos, o simplemente los alcanzó la metralla de
algún misil o bomba desviado de la OTAN.
Cientos de torturados, sospechosos de ser operativos de Al-Qaeda, aún están
en Guantánamo. ¿Con qué fin? EE.UU. no ha acusado a la mayor parte de ellos de
ningún delito.
Mientras tanto, estamos sufriendo mucho económicamente, los ciudadanos han
perdido la fe en el gobierno mientras la infraestructura se desmorona y el
mítico sueño norteamericano es convierte en pesadilla. Guerras eternas, nada de
impuestos para billonarios, que se jodan la clase media y los pobres. El legado
de Bush. George W. Bush debe de estar en el Salón de la Fama de los Peores
Presidentes. Él ha infectado la nación con ENST (enfermedad no sexual
transmitida). ¿El chiste? Michos de los que se rieron o burlaron de él han
aceptado su herencia.
El filme de Saul Landau Por favor, que el verdadero terrorista se
ponga de pie es distribuido por Cinema Libre Studio.
Landau es miembro del Instituto para Estudios de Política.
Fuente: http://progreso-semanal.com/4/index.php?option=com_content&view=article&id=3724:el-legado-de-bush&catid=3:en-los-estados-unidos&Itemid=4
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