Mea culpa, hablo español
- Pilar Marrero/pilar.marrero@laopinion.com |
- 2009-10-27
- | La Opinión
El tema del idioma y la identidad cultural siguen levantando ronchas en algunos
rincones de este país.
En Dallas, el jefe de policía anunció una investigación sobre 39 infracciones de
tráfico dadas por sus oficiales a conductores por la única y exclusiva razón de
que no hablaban inglés. La multa en cuestión era de 204 dólares. Estuvieron
involucrados al menos seis agentes de la policía de esa ciudad a lo largo de 3
años, así que no se trata de la obsesión de un policía emprendedor.
No existe ninguna ley que diga que es ilegal no hablar inglés, aunque desde luego
es muy recomendable, así que las autoridades de Dallas hicieron lo correcto en
dar a conocer el problema una vez que lo conocieron e investigaron el por qué
ocurrió.
En Taos, Nuevo México ocurrió otro caso curioso. Un empresario hotelero compró un
hotelito en declive y para intentar revivirlo, realizó una serie de cambios en
el manejo de personal. Entre esos cambios, ordenó a los empleados con nombres
hispanos a cambiárselo a uno más "anglo". Y así, Martín se convirtió
en Martin (con el énfasis en la A) y Marcos se convirtió en Mark, etc.
Según el hombre, Larry Whitten, los empleados que trabajan en la recepción o los
teléfonos deben tener nombres que la gente en general entienda o pueda
pronunciar.
El hombre declaró a un periódico local que su orden de cambiar los nombres
"nada tiene que ver con racismo sino con satisfacer a los clientes, la
gente que habla de todas partes de Estados Unidos no saben nada de los acentos
hispanos, la cultura hispana o cualquier cosa hispana".
Me hizo mucha gracia leer esta declaración en la prensa por lo absurda. ¿En qué
mundo vive el señor Whitten? ¿La gente en Estados Unidos, según él, no sabe que
existe una cultura latina y que muchos latinos viven en este país? ¿Quién es
esa gente que no sabe eso?
Yo puedo entender que es molesto cuando alguien tiene un acento muy fuerte y no se
le entiende su inglés porque me ha ocurrido a veces cuando llamo al servicio al
cliente de mi internet o de otras grandes empresas, y me sale un muchacho en la
India con un cerrado acento que me es difícil de comprender. Igualito yo trato
y le pido que me repita si no entiendo, porque Sidhartta también tiene derecho
a trabajar como cualquiera.
Pero el nombre en sí mismo es algo muy personal. Si yo me llamo Pilar, ¿qué nombre
se supone que deba usar para que la gente a la que se refiere Whitten, esa que
vive en un universo paralelo donde la gente sólo tiene nombres anglos o
ingleses? ¿Quizá deba cambiarlo a la pronunciación PAILAR, que sería la
correcta en inglés para ayudarlos a entender?
No tiene sentido. Si yo tengo que tratar con clientes o ser una periodista
efectiva, debo procurar hablar el mejor inglés posible y hacerme entender, pero
no tengo por qué cambiar mi nombre, que es parte de mi cultura y mi identidad.
Es obvio que en ambos casos hay actitudes equivocadas, si no un obvio racismo.
Lo curioso es que las dos ocurren en estados del suroeste, Texas y Nuevo
México, no en estados menos diversos como, Kansas o Idaho.
Los hispanos, los latinos, latinoamericanos, chicanos, etc, todas las posibles
identidades relacionadas al mundo de habla hispana o bilingüe somos parte de
este país desde siempre y sobre todo ahora.
Comentarios a pilar.marrero @laopinion.com o en Twitter a @PilarMarrero
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