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Omar Khadr tenía 15 años cuando fue capturado y llevado a Guantánamo
El niño soldado ante una corte militar
Robert Verkaik
Página 12
11 de agosto de 2010
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El caso es visto como una prueba del compromiso de
Obama por terminar con las injusticias llevadas a cabo en nombre de la
“guerra contra el terrorismo”. Sin embargo, las desacreditadas cortes
militares están en funciones.
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El hombre con barba, alto y corpulento que entró en la corte militar en Guantánamo ayer no
cumplía con la descripción de “niño soldado”. Omar Khadr tenía apenas 15 años
cuanto fue capturado por las fuerzas de Estados Unidos en los campos de batalla
de Afganistán en julio de 2002. Maduró de adolescente vulnerable a hombre
adulto mientras cumplía un tercio de su vida en la base naval en Cuba, en
condiciones que han sido universalmente condenadas por el mundo exterior.
Ayer, el ciudadano canadiense Khadr fue sacado de su celda en el campo 4 de Guantánamo y
llevado a través de la península a una torre de control de la Segunda Guerra
Mundial que está siendo usada para su juicio –el primer juicio en Guantánamo
bajo el mandato del presidente Barack Obama–. El caso es visto como una prueba
del supuesto compromiso de Obama por terminar con las injusticias y los abusos
llevados a cabo en nombre de la “guerra contra el terrorismo” de Estados
Unidos. Pero el mismo hecho de que las desacreditadas comisiones militares
todavía estén en funciones es una clara evidencia de que a Obama le falta la
voluntad política para cumplir con su promesa por los derechos humanos.
Escoltado por guardias de la marina de Estados Unidos, Khadr fue llevado a través de los
alambrados de púas a las torres de control de Camp Justice. Poco después de las
9 de la mañana, apareció con dos soldados tomándolo de cada brazo por una puerta
lateral de la corte. Khadr, sin esposas y vestido con una gran remera blanca y
anchos pantalones blancos, avanzó torpemente hasta que fue ubicado en su
asiento por tres guardias, cerca del abogado de su familia, el canadiense
escocés Dennis Edney, y a dos asientos de su abogado nombrado por la comisión
militar, el coronel Jon Jackson. Se sentó tranquilo inclinado sobre sus papeles
y siguiendo cuidadosamente todos los argumentos y desarrollo del caso. Había
guardias apostados en toda la sala, incluyendo la galería del público.
El teniente coronel Jackson le dijo a la corte que hacía ocho años, poco después de su
captura en Afganistán, hombres en uniformes estadounidenses torturaron a Khadr
hasta obtener una confesión. Khadr sostiene que lo colgaron del marco de una
puerta, lo amenazaron con violarlo, le orinaron encima y fue usado por un
soldado como un estropajo para limpiar el piso. Ayer el teniente coronel
Jackson le dijo al juez, coronel Pat Parish, que cualquier confesión que
hubiera hecho Khadr no podía tenerse en cuenta.
En una conferencia de prensa antes de comenzar el juicio, Jackson dijo que todo el
proceso estaba teñido de injusticia. “Cuando asumió Barack Obama, pensamos que
iba a cerrar el libro sobre Guantánamo, pero el presidente Obama decidió
escribir el próximo triste y patético capítulo sobre las comisiones militares”,
le dijo a un grupo de periodistas reunidos en el hangar del ex aeropuerto de
Guantánamo. Esta opinión es apoyada por la decisión del gobierno de Estados
Unidos de seguir adelante con un segundo caso de la “Guerra contra el Terror”.
El caso del niño soldado Omar Khadr capturó la atención mundial. Es el detenido más joven
en Guantánamo, donde está acusado de actos terroristas para Al Qaida y de la
muerte de un soldado estadounidense de las Fuerzas Especiales. Si es
sentenciado será el quinto de casi 800 sospechosos prisioneros en el infame
centro de detención procesado bajo el sistema de comisión militar de Estados
Unidos que comenzó durante la gestión del ex presidente George Bush hace seis
años. Khadr, ahora de 23 años, está acusado de tirar la granada que mató al
sargento del ejército de Estados Unidos Christopher Speer de Albuquerque, Nuevo
México, en Afganistán en 2002. Enfrenta un máximo de condena de por vida si es
sentenciado por los cargos de asesinato y conspiración terrorista.
El capitán naval David Iglesias, un ex fiscal federal y también parte del Cuerpo General
Legal de la Marina, les dijo a los periodistas que si Khadr es sentenciado por
cargos serios “el gobierno pedirá prisión perpetua”. Pero los abogados del
canadiense niegan que él tirara la granada y sostienen que Khadr debería ser
tratado como una víctima más que como un combatiente, como lo son todos los
niños soldados de los numerosos conflictos en Africa bajo la ley internacional
hoy. Khadr fue seriamente herido después de su captura, con heridas de bala en
su espalda y más heridas por la explosión de una granada.
Fue mientras se estaba recuperando de sus heridas en la base aérea Bagram en Afganistán que
él afirma que fue torturado. Jackson le dijo al juez ayer: “Sin lugar a dudas
Omar Khadr fue sometido a un trato cruel, inhumano y degradante. Para cuando
dejó Bagram estaba quebrado, quebrado por las acciones de gente usando uniforme
como usted o yo”.
Jackson luego le pidió al juez que “defendiera el imperio de la ley”. Cualquiera sea el
resultado del caso, Khadr siente que fue abandonado por su propio país. El
gobierno canadiense se ha negado sistemáticamente a intervenir en su detención,
dejándolo que enfrente todo el peso de la ley militar estadounidense.
Traducción: Celita Doyhambéhère.
De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-151031-2010-08-10.html
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