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Lluvia de criticas por los memos y la inmunidad a torturadores
Palos de izquierda y de derecha
David Usborne
The Independent
18 de abril de 2009
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Los conservadores criticaron duramente a Obama por
publicar el “manual” de tortura de la CIA. Y los organismos de derechos
humanos, por darles inmunidad a los que torturaron. Pedidos de juicios y
posible investigación.
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La Casa Blanca quedó envuelta en una tormenta de críticas, después de publicar
los memos de la era Bush que daban cobertura legal a las técnicas de
interrogatorio “mejoradas” de las prisiones secretas de la CIA. Al mismo
tiempo, el gobierno prometió proteger a aquellos que las implementaron de ser
procesados. Dar a conocer los memos casi sin ninguna censura de las secciones
más sensibles fue atacado por dos ex funcionarios de alto rango de Bush.
Michael Hayden y Michael Mukasey, ex director de la CIA y ex fiscal general de
Estados Unidos, dijeron que la publicación “era innecesaria como asunto legal y
poco sólida como asunto político”.
Quizá más controvertida fue la decisión de asociar la publicación con las
garantías dadas por Barack Obama y su fiscal general, Eric Holder, de que nadie
que haya hecho interrogatorios utilizando las ahora prohibidas técnicas,
incluyendo obligar a los detenidos a pararse desnudos durante horas y
golpearlos contra la pared, enfrentaría un proceso.
Algunos consideraron que la decisión sigue un patrón establecido por Obama, que
implica honrar promesas de campaña –en este caso, levantar el velo de secreto
sobre cómo se peleó la “Guerra contra el Terror”– pero no yendo tan lejos como
esperaban o querían sus partidarios.
Si Obama esperaba echar al olvido la vergüenza de cómo la CIA trataba a los
sospechosos de terrorismo en sus prisiones secretas en el exterior, fracasó.
Aun si él y Holder pueden garantizar inmunidad para los que condujeron los
interrogatorios, es probable que los miembros del Congreso abran una
investigación. Tampoco es claro que estén protegidos de ser procesados bajo la
ley internacional.
Entre los que criticaron la inmunidad legal se encuentra un ex detenido de
Guantánamo que ahora vive en Egipto. “Ninguno de nosotros en Guantánamo tuvo fe
o esperanza en el gobierno estadounidense”, dijo Jomaa al Dosari, un saudita
liberado el año pasado. “Sólo le pedimos a Dios por nuestros derechos y
exigimos justicia por los males que experimentamos en esta vida.”
Los grupos de derechos humanos también deploraron que se les diera inmunidad a
aquellos que llevaban a cabo los interrogatorios, cuyos críticos dicen que
equivale a tortura ilegal. “Que el Departamento de Justicia de Estados Unidos
diera a conocer los memos de la CIA sobre los métodos de interrogación parece
ofrecer una tarjeta de libertad a la gente involucrada con la tortura”, dijo
Amnesty International.
“Es una de las más profundas desilusiones de esta administración, que no parece
dispuesta a cumplir con la ley cuando los crímenes han sido cometidos por ex
funcionarios”, dijo el Centro de Derechos Constitucionales, con sede en
Washington. El Centro sostuvo que no sólo deben ser investigados los
torturadores, sino los que daban las órdenes. “Si los agentes de la CIA que
practicaron o no el submarino tienen garantizada inmunidad, son los
funcionarios de alto nivel que concibieron, justificaron y ordenaron los
programas de torturas los que cargan con la mayor responsabilidad por quebrar
leyes internas e internacionales, y son ellos los que deben ser procesados”,
decía.
Los memos, escritos por expertos del Departamento de Justicia en 2002 y 2005,
fueron diseñados como un reaseguro para la CIA de que las llamadas “técnicas
mejoradas” pasarían una inspección legal. Los memos son una lectura por lo
menos peculiar, en la que un equipo de abogados recorre con minucia las
técnicas aprobadas. Se habla de humillar desnudando a los prisioneros y de
aprovechar fobias encerrándolos en cajas con insectos, por ejemplo.
Según fuentes gubernamentales citadas ayer por National Public Radio de Nueva
York, dos de los abogados se hicieron torturar para redactar el capítulo más
notable de los memos, el que habla de las dosis de dolor que resultarían
“legales”. En esa sección se determina que los cachetazos “no duelen” y que el
submarino –la inmersión forzada de la cabeza– “crea una sensación de asfixia”,
pero no asfixia ni causa dolor. La peculiar conclusión habría sido
“descubierta” por los abogados haciéndose abofetear y aplicar el submarino.
La decisión de publicar estos memos no fue fácil para Obama, quien esperó
semanas mientras se debatía furiosamente tanto dentro de la Casa Blanca como
entre las varias agencias involucradas. Mientras el Departamento de Justicia en
términos generales apoyaba la publicación, la CIA no lo hacía por temor a que sus
contenidos ayudaran a las organizaciones terroristas.
Toda la información en los memos, expuesta por la oficina de Consejo Legal en
el Departamento de Justicia, fue catalogada como top secret y debía permanecer
así, sostienen Mukase y Hayden en un artículo conjunto publicado en The Wall
Street Journal.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12
Traducción: Celita Doyhambéhère.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-123435-2009-04-18.html
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