Redada en Arizona causa alarma entre inmigrantes
Marcia Facundo
16 de abril de 2010
BBC Mundo, Los Ángeles

Según líderes comunitarios, la redada sembró el pánico entre la comunidad
hispana de Phoenix y Tucson. |
Apenas días después de que la legislatura del estado de Arizona aprobara una
controversial ley de inmigración, agentes federales allanaron este jueves
varios operadores de autobuses en las ciudades de Phoenix y Tucson, en el marco
de una investigación sobre el tráfico ilegal de inmigrantes de México a Estados
Unidos.
El Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés)
informó que los propietarios y empleados de cinco servicios de transporte
comercial figuran entre las 47 personas que fueron arrestadas durante la
operación, que causó alarma en la comunidad hispana residente las dos
poblaciones.
"Esta operación ha constituido un duro golpe a la infraestructura de
algunas de las organizaciones de tráfico humano más rentables de Arizona",
aseguró el subsecretario de Seguridad Nacional para el ICE, John Morton,
durante una rueda de prensa celebrada en Phoenix, en la que, junto al fiscal
general del estado Dennis K. Burke, ofreció detalles de la llamada
"Investigación a simple vista".
"Los acusados creyeron equivocadamente que podían operar en la
impunidad escondiéndose detrás del velo de la legitimidad que le ofrecían estos
negocios", agregó Morton.
Las autoridades mexicanas también participaron en la investigación, que
concluyó implicando a supuestos miembros de organizaciones de contrabando
humano en Phoenix, Tucson, Nogales, Arizona y el norte de México, a donde
transportan pasajeros las empresas donde se practicaron las redadas.
Miedo y pánico
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Había helicópteros sobrevolando y la policía local acordonó las calles. La
masiva e innecesaria demostración de la fuerza ha aterrorizado a las
comunidades. La gente tiene miedo de enviar a sus hijos a la escuela; tienen
miedo de ir a trabajar
Jennifer Allen, directora ejecutiva de la Red de Acción
Fronteriza
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Sin embargo, la batida de este jueves no fue ninguna sorpresa. Noticias de
la operación circularon en todo el estado de Arizona desde este martes y según
líderes comunitarios, su anuncio sembró el pánico entre la comunidad hispana de
Phoenix y Tucson.
La coalición Campaña Reforma Migratoria Pro-América indicó este jueves que
"la sensación de miedo y el pánico creado en las comunidades latinas y de
inmigrantes ha sido enorme".
"La reacción de la comunidad ha sido de puro pánico", declaró por
su parte la obispo de la Iglesia Metodista Unida, Minerva Carcaño. "Hemos
abierto las puertas de nuestras iglesias y nos hemos preparado para recibir a
las familias -especialmente los niños- que puedan haber sido separados de sus
familias durante las acciones de hoy".
Jennifer Allen, directora ejecutiva de la Red de Acción Fronteriza señaló
que "la fuerza utilizada por los servicios policiales fue completamente
desproporcionada en relación con el número de detenciones".
"Había helicópteros sobrevolando y la policía local acordonó las calles.
La masiva e innecesaria demostración de la fuerza ha aterrorizado a las
comunidades. La gente tiene miedo de enviar a sus hijos a la escuela; tienen
miedo de ir a trabajar", agregó Allen.
Vínculo a ley

La nueva legislación obliga a los policías a hacer cumplir las leyes de
inmigración federales.
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Las organizaciones que defienden los derechos humanos en EE.UU. vincularon
la operación de este jueves a las estrictas medidas migratorias que se están
tomando en el fronterizo estado del suroeste estadounidense.
"A la vez que aplaudimos el trabajo honesto del cumplimiento de la ley
para mantener a nuestras comunidades seguras, nos preocupa la coincidencia de
una operación de ICE que parece estar diseñada más para el consumo de los
medios de prensa", expresó Pablo Alvarado, director ejecutivo de la Red de
Organizaciones Laborales.
"La (ley) SB 1070 tiene, literalmente, la intención de aterrorizar a
las familias inmigrantes. Nos preocupa que la intensa campaña del director de
ICE Morton hacia la prensa sólo contribuirá con un clima de miedo que ya está
enviando ondas de choque en todo el estado y el país", añadió Alvarado.
La nueva legislación de Arizona obliga a los agentes policiales locales a
hacer cumplir las leyes de inmigración federales, por lo que podrán detener a
cualquier persona que les parezca "razonablemente sospechosa" de ser
un inmigrante indocumentado.
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