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El Mundo no Puede Esperar moviliza a las personas que viven en Estados Unidos a repudiar y parar la guerra contra el mundo y también la represión y la tortura llevadas a cabo por el gobierno estadounidense. Actuamos, sin importar el partido político que esté en el poder, para denunciar los crímenes de nuestro gobierno, sean los crímenes de guerra o la sistemática encarcelación en masas, y para anteponer la humanidad y el planeta.



Del directora nacional de El Mundo No Puede Esperar

Debra Sweet


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Viendo la película: How to Survive a Plague:*

Lecciones de la pasión, furia e imparable lucha de ACT UP

21 de mayo de 2017 | Periódico Revolución | revcom.us

De un miembro del Comité Directivo de Rechazar el Fascismo de la Ciudad Nueva York

Anoche, la rama de la Ciudad de Nueva York presentó la película, How to Survive a Plague [Cómo sobrevivir una plaga], un documental sobre la epidemia del SIDA y el grupo activista ACT UP [siglas de AIDS Coalition to Unleash Power (Coalición del SIDA para Desencadenar el Poder) — cuales siglas deletrean TOMAR ACCIÓN], seguida por una discusión sobre las lecciones para sacar de sus acciones y cómo podemos aplicarlas a la crisis frente a nosotros hoy, con un régimen fascista en la Casa Blanca. La película se enfoca en al audaz activismo de ACT UP, el profundo conocimiento científico de la enfermedad, y la falta de tratamiento que mataba a cientos de miles, luego millones, de personas.

Estas muertes rápidas se concentraron al principio entre los hombres gay en Nueva York, y aunque la epidemia se difundía a un ritmo alarmante, la investigación para un remedio se estancaba. El gobierno de Estados Unidos, en gran parte debido a la homofobia omnipresente, no tenía ninguna prisa para probar o aprobar drogas seguras para el tratamiento del SIDA. Los hospitales estaban atestados, y junto al temor surgió un sentimiento de culpabilidad, varios homófobos de hueso colorado manteniendo que los hombres gay estaban muriendo porque no vivían según las reglas anti-gay de la mayoría de las iglesias cristianas, y mucha gente se interiorizó ese e hizo caso omiso de la gran cantidad de víctimas de la enfermedad, los cadáveres metidos en bolsas de basura. La mayoría de los que participaban en ACT UP fueron los afectados profunda e inmediatamente por el SIDA, ya sea que ellos mismos o sus amigos o seres queridos eran los enfermos. Actuaron con un sentido de urgencia, entendiendo que se trataba de una plaga.

En medio de esto, realizaron una protesta masiva ante los Institutos Nacionales de Salud. Se escalaron edificios para colgar pancartas, forraron con un gigantesco condón la casa de Jesse Helms, un senador extremadamente homofóbico que se oponía al tratamiento para el SIDA. Usaban creatividad, humor y drama para hacer frente a los horrores que enfrentaban, y rompieron con las “protestas rutinas”. ACT UP apoyó la masiva ceremonia en Washington D.C. en que se expuso un enorme edredón de paneles en honor a las víctimas del SIDA, pero ACT UP reconoció que no había ninguna “belleza” en la crisis. Organizaron una marcha a la Casa Blanca donde echaron las cenizas de sus seres queridos sobre la cerca. No se puede exagerar el poder emocional de esta acción; su indignación y dolor se encauzaron en una manera audaz y controvertida.

Otro elemento importante del trabajo de ACT UP fue el enorme trabajo de aprendizaje e investigación científicas que ellos mismos realizaron, para entender exactamente lo que enfrentaban y para enseñar a otros, y con el propósito de conseguir que su trabajo fuera reconocido por los Institutos Nacionales de Salud y otras instituciones importantes que sí tenían los fondos para investigar, pero que no tomaban pasos concretos de investigación. Discutimos el hecho de que su activismo e investigación científica no estaban en contradicción el uno contra el otro sino que más bien estaban estrechamente entrelazados. Importantes científicos de estos organismos gubernamentales estudiaron el plan de tratamiento elaborado por ACT UP y por fin les permitieron participar en sus reuniones. Pero, ¿les hubieran hecho caso si el grupo no hubiera trastornado la rutina? Exigieron que se les reconociera, que se les escuchara.

Planteamos varios interrogantes para debatir. Las personas compartieron sus propias experiencias de cómo la epidemia del SIDA les afectó personalmente, y exploramos cómo deberíamos actuar nosotros ahora frente al fascismo. ¿De dónde surgió la certidumbre colectiva de ACT UP? ¿Por qué estaban tan dispuestos a tenderse en la calle, ser apabullados y arrestados por la policía, y plantarse contra poderosas y opresivas instituciones como el gobierno y la iglesia católica?

Si bien los efectos viscerales e inmediatos del SIDA afectaron y movilizaron a muchos de aquellos en las primeras filas de la resistencia, la fuerza y eficacia de sus acciones no eran inevitables. Durante nuestra discusión, varias personas señalaron que la muerte tan rápida de tanta gente inculcó un sentido de urgencia, lo cual es cierto, pero la realidad es que no había millones de personas en las calles airadas y exigiendo un cambio. Al principio, ACT UP era un grupo relativamente pequeño concentrado principalmente en la Ciudad de Nueva York. Siendo tan audaces sus acciones, muchos les habían dicho que estaban demasiado extremistas. Pero captaron la atención de millones de personas, despertándolas, no permitiéndolas hacerse de la vista gorda, y sacudiéndolas para que se movilizaran. Y sus acciones sí sacudieron, pero también inspiraron, a muchos y ACT UP creció y cobró mucha influencia. Nuestro movimiento para expulsar al régimen fascista de Trump y Pence puede sacar muchas lecciones sobre cómo movilizarse decisiva y eficazmente.

Como hemos aprendido del trabajo que hemos realizado en las calles, en las escuelas, y por todo el país durante nuestra gira organizadora nacional, hay muchos cuya actitud hacia nosotros es la misma que tenían respecto a ACT UP, afirmando que nuestro análisis del régimen como fascista es “demasiado extremo”. Pero concluimos que tal vez tuviéramos que realizar manifestaciones aún más extremas de nuestra ira por la misoginia, el racismo, la homofobia, la transfobia, y el odio absoluto encarnado en la administración de Trump y Pence. Hoy no hay una resistencia continua y masiva. No tenemos a los miles de líderes que necesitamos para expulsar del poder a este régimen. Sin embargo, como una persona en nuestra discusión señaló, ACT UP no decidía lo que iba a hacer según lo que dictara la opinión pública de ese entonces; hizo lo justo basándose en la verdad. Y la verdad es que la retórica y las políticas del régimen de Trump y Pence conllevan implicaciones genocidas. Están tomando grandes pasos hacia la consolidación del fascismo en Estados Unidos y la imposición de su visión supremacista blanca. Y con el despido de James Comey y la promulgación por parte del Procurador General / partidario del KKK, Jeff Sessions, de sentencias obligatorias mínimas, el temor prevalece y se extiende por toda la sociedad.

Durante el apogeo de la crisis del SIDA, había dolor, angustia y furia intensa, pero también había el temor generalizado. Muchos murieron aislados, con vergüenza, en silencio. No podemos permitir que esto suceda hoy; tenemos que establecer los términos. En este momento, no hay, de lejos, una cantidad suficiente de personas tomándose las calles, pero sería un error pensar que no tenemos una audiencia. Al sonar la alarma, podemos conseguir que muchos más se movilicen. Podemos formar una relación entre la educación y las acciones feroces, entre un profundo conocimiento del problema, y la resistencia. A medida que causemos conmoción y choque, estaríamos también invitando a la gente de muchos sectores sociales a que participen con nosotros y que conviertan su temor e indignación en resistencia masiva, enfocada en expulsar al régimen de Trump y Pence.

Como respuesta a la oposición al uso de condones en medio de una epidemia mortal, ACT UP realizó un simulacro de muerte en masa frente al catedral San Patricio [enorme catedral católico en Manhattan], en el que activistas se echaron al suelo mientras otros gritaban: “¿Por qué nos matan ustedes?” El oponerse activa y abiertamente a la iglesia católica de esta forma audaz fue polémico e inédito, pero tuvo un impacto sumamente poderoso. Ahora nos toca a nosotros hacer cosas que nunca habíamos hecho porque lo que está en juego es muy grande como para hacerse de la vista gorda.

La película de penosa emoción pero inspiradora a la vez, junto con nuestra discusión, generaron una vívida sesión de formular ideas así como planes concretos de acciones inspiradas por la osadía de ACT UP. Estamos elaborando ideas completamente nuevas, como el teatro callejero y danzas en el metro con gran impacto visualmente, en las reuniones públicas, y en lugares simbólicos. ¡Estén pendientes para saber más de las acciones en la Ciudad de Nueva York! ¡Vengan los miércoles a las 6:30 p.m. al Centro LGBT para participar en nuestras reuniones y para que aportar sus ideas creativas y trabajar con nosotros para expulsar del poder al régimen de Trump y Pence!

* Cómo sobrevivir una plaga. [regresa]


 

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