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Abandonado en Guantánamo: Abdul Latif Nasser, liberación aprobada hace tres años, pero sigue detenido


Abdul Latif Nasser, prisionero en Guantánamo, en una fotografía tomada por sus representantes del Comité Internacional de la Cruz Roja

Por Andy Worthington, 25 de agosto del 2019

Traducido del inglés para El Mundo no Puede Esperar 6 de septiembre de 2019

Son más de 17 años y medio desde que la prisión en la bahía de Guantánamo abrió y es, tristemente, raro que la prensa mainstream estadounidense, con la audaz excepción de Carol Rosenberg de New York Times, cubra las noticias, aunque su continua existencia sigue siendo la fuente de profunda vergüenza para quienes se preocupan de las afirmaciones de EE.UU. acerca de que su nación fue fundada bajo el estado de derecho.

Dada la falta de interés, fue motivante que, hace unas semanas, la ABC News reportara acerca de la difícil situación de Abdul Latif Nasser, un prisionero marroquí de 54 años, para marcar el tercer aniversario de la aprobación de su libertad. Nasser es uno de cinco, de los cuarenta prisioneros que permanecen en la prisión, cuya libertad fue aprobada por un proceso de revisión de alto nivel del gobierno de EE. UU bajo el ex presidente Obama, pero sigue detenido.

En el caso de Nasser, como reporté para Al-Jazeera en junio del 2017, esto es porque, a pesar de la aprobación de libertad en junio del 2016 por el Junta de Revisión Periódica (PRB por sus siglas en inglés), un proceso tipo libertad provisional que aprobó la liberación de 38 prisioneros del 2013 al 2016, el papeleo necesario por parte del gobierno de Marruecos no logró llegar a tiempo a la administración de Obama hasta 22 días después de que él dejara el poder y la legislación aprobada por republicanos estipuló que el Congreso tenía que ser informado treinta días antes de que fuera liberado un prisionero. Esto significó para Nassar, como lo describí, que “la diferencia entre la libertad y la continua encarcelación fueron solo ocho días”.

Hace un año, volvió a la historia para el Huffington Post, “contándola con muchos más detalles de los que yo pude y, espero, llegando a una audiencia más amplia”, como expliqué cuando hice referencia a su artículo.

Como también expliqué, Schulberg logró un comentario de la familia de Nasser, quienes, según mi vasto conocimiento, no habían sido escuchados antes. Como lo describí, “su increíble familia, que ha mostrado mucho apoyo, describe a un hombre que no representa ninguna amenaza a los EE. UU. si es liberado, pero las autoridades ya lo saben, ya le aprobaron la libertad en el PRB por exactamente esa razón”.

Para ABC News, Guy Davies también habló con la familia, con su hermano Mustafa, explicando cómo, cuando se enteró que las autoridades estadounidenses habían aprobado la liberación de su hermano “apenas pudo contener la emoción”.

“En 24 horas”, añadió Davies, “las preparaciones estaban corriendo para su regreso”. Mustafa dijo por Skype que “La familia entera estaba aliviada y ayudando con las preparaciones. Todos estaban haciendo algo. Una persona preparaba la casa en la que habitaría, otra su cuarto”. Davies notó que la familia “incluso encontró una novia potencial para que se casara con él a su regreso”.

Tres años después, sin embargo, “una serie de errores burocráticos y retrasos políticos significan que cada día Abdul Latif…despierta en Guantánamo no más cercano a la libertad”. Como dice su hermano “la promesa fue rota”.

Guy Davies entonces prefirió recorrer de manera inútil los alegatos en contra de Nasser, ignorando la resolución de su PRB, cuando, como describí la última vez, los miembros de la junta notaron que habían “considerado sus respuestas cálidas a las preguntas de la junta en relación a sus razones para ir a Afganistán y sus actividades durante su estadía” y que “también notaron que tenía varias fuentes de apoyo si era transferido, incluyendo una familia bien establecida y la voluntad y habilidad de darle un techo, oportunidades realísticas de trabajo y apoyo económico”.

Los miembros de la junta también notaron que habían “considerado su renuncia a la violencia, que había cometido un bajo número de infracciones disciplinarias en detención, sus esfuerzos por educarse en Guantánamo a través de clases y estudio personal y que no tiene contacto con individuos involucrados en actividades relacionadas con el terrorismo afuera de Guantánamo”.

Nasser fue capturado en diciembre del 2001 junto con docenas de otros hombres, cruzando de Afganistán a Pakistán, peros sus abogados en Reprieve explicaron a Davies que ninguna de la supuesta evidencia en contra de su cliente “ha sido jamás presentada en una corte”.

Tanto Reprieve como Shelby Sullivan-Bennis, quien trabajó con ellos, pero ahora está en la práctica privada, también le dijo a Davies que la Alianza del Norte vendió a Nasser a los Estados Unidos por una recompensa y que “el testimonio de varios testigos clave en su caso han sido desacreditados”, porque fueron obtenidos bajo tortura, a lo que también se agrega el hecho de que uno de los supuestos testigos clave que describió a Nasser como “uno de los consejeros militares más importantes de Osaba bin Laden” es un yemení que era famoso por contar mentiras acercad e alrededor de 120 de sus compañeros prisioneros.

Abdul Latif Nasser en Guantánamo

Hablando con Guy Davies, Mustafa Nasser explicó que, cuando “supo que su hermano había sido llevado a Guantánamo, las noticias fueron impactantes, más allá de estremecedoras”.

Como lo plantea Davies, sus familiares no pudieron hablar con él hasta el 2004, ya que había “pasado dos años en confinamiento solitario”, según Reprieve y su familia.

Sullivan-Bennis le dijo a Davies que los primeros años de Abdul Latif Nasser en Guantánamo habían sido “particularmente crudos”, explicando que “estuvo en aislamiento entre el 2009 y el 2011 por ‘ser una influencia sobre otros detenidos’”.

En conversaciones en la prisión, le dijo a ella que, entre el 2006 y 2007 “estuvo en Oscar Block, en donde los generadores ‘funcionan lo que parece ser 24 horas al día, sin cesar, por ningún otro motivo que el de hacer ruido’”. Sullivan-Bennis explicó que los generadores “provocan daño auditivo permanente” y que “evitan tanto el pensamiento como el sueño para los hombres a un grado significativo”.

Además, las luces se mantenían encendidas 24 horas al día. Sullivan-Bennis dijo que Nassar le dijo, “Shelby, no puedes imaginarte”, cuando habló de “pasar días sin dormir, incapaz de bloquear las luces con las delgadas sábanas que le daban”.

Sin embargo, Davies explicó más adelante, “A pesar de estas dificultades excepcionalmente gravosas, Abdul Latif tomó la oportunidad de sumergirse en la cultura occidental, recopilando una lista de citas inspiracionales de escritores prominentes, entre otras cosas”, según su familia. Una nota escrita a mano obtenida por ABC News describe una cita de Robert Louis Stevenson: "Mantente ocupado en algo. Una persona ocupada no tiene tiempo de ser infeliz”.

Davies añadió que, “a pesar de su cautiverio, es una filosofía bajo la que Abdul Latif ha vivido”, mencionando que Reprieve le explicó que “no hablaba inglés cuando llegó a Guantánamo en el 2002” y que aun así “jamás dejó de intentar aprender, compilando un diccionario árabe-inglés de 2000 palabras”, como resultado de la construcción de un conocimiento construido del idioma.

Sullivan-Bennis también explicó que Nasser “es específicamente uno de los hombres más francos en Guantánamo respecto a las mujeres obteniendo educación y la gente siendo capaz de expresar su libertad de religión”.

Más allá, explicó Davies, “ella asegura que Abdul Latif “jamás fue miembro de al-Qaeda” y que la versión del Estado de los eventos está basada en evidencia que sería inadmisible en una corte federal”. Como lo plantea, “Si él tuviera los mismos derechos que yo, probablemente sería libre”.

El papel maligno de Donald Trump en la detención al día de hoy de Abdul Latif Nasser

Como explican los abogados de Nasser— Shelby Sullivan-Bennis y Mark Maher, el abogado de Reprieve — su continua detención no se debe solo a lo que Davies llama “un contratiempo burocrático”, con sus abogados explicando que el “gobierno de Marruecos no aceptó los términos de seguridad impuestos por el PRB” hasta que era demasiado tarde, pero que también fue por el “revés fundamental de política” que se llevó a cabo antes de que Trump fuera presidente, cuando el 3 de enero del 2017, twitteó que “no habrían más liberaciones de Gitmo”.

Como procedió a explicar Davies, “de acuerdo con una moción de opinión de emergencia presentada por sus abogados en Washington D.C diez días después, el secretario de la defensa saliente, Ash Carter, había dejado la tarea a su sucesor Jim Mattis de notificar al Congreso” quien no tenía la intención de liberar a Nasser.

Seis días después, el 19 de enero, la jueza de distrito, Collen Kollar-Kotelly rechazó la moción determinando que “la decisión de transferir al solicitante por una recomendación del PRB resta exclusivamente dentro de la discreción del secretario de la defensa” añadiendo que “el solicitante no tiene “derecho” a tal transferencia”.

Davies explicó que “la notificación al Congreso jamás fue emitida. A pocos días de su liberación, la libertad de Nassim le fue arrancada una vez más”.

Bajo Donald Trump, Guantánamo se ha convertido en “pueblo fantasma”, como lo describe Shelby Sullivan-Bennis. La mayoría de los detenidos superan los 50 años de edad y, como también describe “los bloques están vacíos. Solo existen 24 detenidos de poco valor quienes están en algún tipo de situación de vivienda comunal”.

La poca esperanza que hay para Nasser está ligada a la petición de habeas corpus que presentó con otros diez prisioneros en enero del 2018, sobre la cual escribí aquí y en la cual, como describe Davies, los abogados describen el tweet de Trump como una vuelta en U ilegal en el acercamiento del gobierno sobre Guantánamo declarando que “dada la proclamación del presidente Donald Trump en contra de la liberación de solicitantes, llevado por la arrogancia ejecutiva y la animadversión cruel en lugar de la razón o las preocupaciones deliberadas de seguridad nacional, estos solicitantes podrían jamás salir vivos de Guantánamo, dada la ausente intervención judicial”.

Como lo pone Davies, “no está claro cuando un juez falla sobre una petición de habeas, pero los argumentos de la última vez fueron escuchados entre solicitantes y los abogados del gobierno”, en julio del 2018, como reporté aquí. “Una posibilidad legal estremecedora fue presentada al frente. Los abogados gubernamentales argumentaron que, bajo las leyes de guerra, que aplican mientras exista un conflicto con los talibanes y al-Qaeda, los detenidos podrían permanecer en Guantánamo por los siguientes 100 años”.

Nasser y los otros cuatro hombres cuya libertad fue autorizada bajo el presidente Obama, “viven en un limbo judicial”, como lo plantea Davies. “primero les fue prometida la libertad y luego fueron olvidados por una administración determinada a mantenerlos detenidos sin mostrar evidencia del por qué”.

Eric Freedman, profesor de derechos constitucionales en la Universidad Hofstra, le dijo a ABC News que, aunque los fallos del PRB “no son legalmente vinculatorios”, es preocupante que hayan sido esencialmente “congelados” con Trump y que “la política del gobierno es que nadie sea liberado, sin importar la evidencia”. Continuó explicando que los jueces federales ultimadamente no tienen control sobre los fallos de Guantánamo, y, que gracias a un “torrente de críticas profesionales” las cortes en Washington D.C “comienzan a ‘afirmar sus propios roles’ en relación a los detenidos, que ofrece alguna esperanza para los solicitantes de habeas corpus esperando su veredicto”, y también para Khalid Qassim, un yemení que recientemente ganó un caso importante en la corte de apelaciones de Washington D.C, sobre lo cual escribí aquí.

<>Mark Maher, abogado de Nasser, le dijo a ABC News que Reprieve continuaba horrorizado de que Trump estuviera haciendo una “política no declarada e inconstitucional de detención indefinida sin juicio”, mencionando que “ninguna de las seis agencias estadounidenses en el PRB podría haber vetado su transferencia, pero que acordaron de manera unánime que debería ser liberado de Guantánamo”.

Para Shelby Sullivan-Bennis, la esperanza es que “incluso si Abdul Latif no fuera liberado, más evidencia usada en su contra será desclasificada para que la defensa pueda intentar construir un caso más fuerte”.

Abdul Latif Nasser, mientras tanto, se despierta todos los días en Guantánamo, constantemente preguntando, como lo hizo en una reunión de junio del 2018 con sus abogados de Reprieve, “¿Por qué tengo que quedarme aquí?”.

La respuesta, tristemente, es que los EE.UU. ha perdido todo el respeto por la ley desde los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 y que todos los americanos decentes deben esperar, como Nasser, a ver si los jueces en la capital finalmente tomarán de nuevo el control de la narrativa envenenada y reasegurar la importancia de la justicia y la ley sobre la insinuación y el encarcelamiento sin fin sin cargos ni juicio.


 

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