En “Democracy Now!”, Andy Worthington y Katie Gallagher, del CCR,
analizan el fracaso en el cierre de Guantánamo y las investigaciones españolas
sobre las torturas cometidas por Estados Unidos
07 de enero de 2011
Andy Worthington

Una captura de pantalla de la intervención de Andy Worthington en Democracy Now! el 7 de enero de 2011.
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Esta mañana, en el marco de mi actual gira por Estados Unidos para dar a conocer la situación de Guantánamo,
en la semana en que los 173 hombres que siguen recluidos en la prisión de la
"guerra contra el terrorismo" comienzan su décimo año de detención, tuve el
placer de ser invitado a hablar con Amy Goodman y Juan González en Democracy
Now! Amy y Juan también habían invitado a Katie Gallagher, del Centro de
Derechos Constitucionales, y nuestra sección del programa, que dura unos 12
minutos, está disponible aquí.
En el tiempo de que disponía, me complació tener la oportunidad de explicar, brevemente, cómo, al acercarse el
noveno aniversario, nos enfrentamos a la impactante posibilidad de que apenas
se libere a ningún preso antes de las elecciones de 2012. Haciendo referencia a
las conclusiones
del propio Grupo de Trabajo para la Revisión de Guantánamo de la administración
Obama, expliqué cómo los 89 hombres autorizados para su liberación no
tienen, en su mayoría, ningún destino, ya que 58 son yemeníes, cuya
repatriación ha sido impedida tanto por el presidente Obama como por el
Congreso, y otros 31 están a la espera de terceros países dispuestos a
ofrecerles un nuevo hogar. Como expliqué con respecto a los yemeníes: "Ha
pasado ya un año desde que el presidente anunciara
una moratoria sobre la liberación de cualquier preso de Guantánamo a Yemen
debido al revuelo que se produjo porque, en la Navidad de 2009, un nigeriano
intentó hacer estallar un avión, y se supo que, al parecer, había sido
reclutado en Yemen. Así que Yemen es ahora todo un país terrorista. Nadie
autorizado para salir de Guantánamo puede ser liberado allí debido al temor de
que se una a alguna célula terrorista. Eso es culpabilidad por nacionalidad. Es
un castigo colectivo. Se mire como se mire, es tremendamente injusto".
Al hablar de los otros 31 hombres y de la necesidad de encontrar terceros países dispuestos a acogerlos, señalé
cómo, en las recientes
revelaciones de WikiLeaks sobre el tira y afloja internacional en torno a
estos hombres, se había pasado por alto el hecho de que Estados Unidos no
asumiera la responsabilidad de ninguno de ellos. Como les dije a Amy y a Juan:
"Sigue siendo un problema que, a todos los niveles, en las más altas esferas
del Gobierno de Estados Unidos, todos los que podían —los tribunales, el
Congreso, el presidente Obama— se negaran a aceptar que los presos absueltos
fueran trasladados a vivir al territorio continental estadounidense".
Además, precisamente esta semana, el presidente Obama mostró su desdén por quienes buscan justicia para los
presos de Guantánamo al repatriar por la fuerza
al primer preso liberado desde el pasado agosto: Farhi Saeed bin Mohammed,
un argelino que había ganado
su recurso de hábeas corpus, pero que estaba desesperado por no volver a
casa y que, sorprendentemente, fue repatriado mientras se tramitaba un recurso
judicial contra su repatriación forzosa.
También hablé de los 48 hombres propuestos para permanecer en detención indefinida sin cargos ni juicio, y
señalé que esta designación —así como la reciente sugerencia de que el
presidente Obama firmará
un decreto presidencial que formalice su detención indefinida, al tiempo
que prevé algún tipo de proceso de revisión— es también fundamentalmente
errónea. También mencioné cómo las conclusiones del Grupo de Trabajo —a través
de un proceso secreto iniciado por el Ejecutivo— entran en conflicto con las
peticiones de hábeas corpus en curso de los prisioneros, o implican designar
para la detención indefinida a hombres que han perdido sus peticiones de hábeas
corpus, a pesar de que la
mayoría de los 19 hombres que han perdido sus peticiones "eran soldados
rasos muy secundarios en el conflicto militar que tuvo lugar antes de los
atentados del 11-S, en Afganistán", y son, explícitamente, "no son terroristas".
Katie se refirió a dos denuncias presentadas hoy en España en relación con las investigaciones en curso sobre el
programa de tortura de Estados Unidos, que se encuentran pendientes ante la
Audiencia Nacional española. En la primera, el CCR y el Centro Europeo para los
Derechos Constitucionales y Humanos (ECCHR), con sede en Berlín, "presentaron
un expediente sobre el excomandante de Guantánamo, Geoffrey Miller, que
recopila y analiza las pruebas que demuestran su papel en la tortura de
detenidos en Guantánamo y en Irak", solicitando que se emitiera una citación
para que Miller testificara ante el tribunal; y en la segunda, el CCR y el
ECCHR "presentaron un dictamen pericial que establece los fundamentos jurídicos
para considerar a los “Seis de Bush” penalmente responsables en virtud del
derecho penal internacional", en el que se resumen las pruebas clave contra los
acusados: David Addington, William J. Haynes II, Douglas Feith, Alberto
Gonzales, John Yoo y Jay S. Bybee. Para más información sobre ambos casos
—incluidos los escritos presentados—, consulte aquí, y vea también este artículo
de opinión en The Guardian del presidente del CCR, Michael Ratner.
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