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Las aberraciones de Bush pervirtieron a todos los poderes del gobierno
estadounidense: historiador británico
Kourosh Ziabari entrevista a Andy Worthington
AUTOR: Kourosh ZIABARI
Traducido por Ernesto Páramo. Revisado por Atenea Acevedo
Andy Worthington es periodista, investigador e
historiador británico. Su libro mas reciente "Los archivos de Guantánamo:
historias de los 774 detenidos en la prisión ilegal de los Estados Unidos"
son un recurso clave de información para aquellos que quieren tener una
colección de expedientes detallados de los 774 cautivos en Guantánamo, sus
nacionalidades, antecedentes familiares y los pretextos ilegales por los que
han sido encarcelados. Worthington ha abierto varios casos para investigar los terribles y aterradores
métodos de tortura a que han sido sometidos los presos de las cárceles secretas
de los Estados Unidos durante la presidencia de George Bush.También ha revelado
que Dick Cheney, ex vicepresidente de los Estados Unidos, era un cómplice
prominente en el tratamiento criminal propinado a los presos adolescentes en la
bahía de Guantánamo. Prisioneros como Mohammed El-Gharani, un muchacho saudí de
14 años que pasó la tercera parte de su vida encarcelado por los Estados Unidos
y que ha sido perseguido y humillado de la manera más vergonzosa.

Andy Worthington |
En una entrevista exclusiva con Media Monitors,
Andy Worthington reveló que la prisión de Guantánamo es ahora una jaula
internacional con detenidos de 47 países a los que han llevado allí sin ningún
derecho al hábeas corpus, juicio legal o la notificación de cargos oficiales.
Primero, me gustaría que me dijera si podemos tomar el decreto del
presidente Obama para cerrar la prisión de Guantánamo como un síntoma de
cambios fundamentales que se avecinan en la política exterior estadounidense.
Absolutamente; desde que Barack Obama se convirtió en senador en 2006 y
demostró ser alguien a quien merecía la pena seguir con atención, ha dejado
claras sus ideas: que los Estados Unidos deben convertirse de nuevo en la
nación de las leyes que le dieron origen. En un destacado discurso en agosto de
2007, dijo, "En los oscuros pasillos de Abu Ghraib y las celdas de
Guantánamo hemos comprometido nuestros valores más preciados. Lo que pudo haber
sido un llamado de unidad para una generación se ha convertido en una excusa
para un poder presidencial sin límites. La tragedia que nos unió se convirtió
en una cuña política para dividirnos."
Y también dijo, "Cuando sea presidente, Estados Unidos rechazará la
tortura sin ninguna excepción. Estados Unidos es un país que se enfrentó a esa
clase de comportamiento en el pasado y lo haremos de nuevo. Como presidente,
cerraré Guantánamo, rechazaré la Ley Militar de Comisiones y me adheriré a la
Convención de Ginebra. Nuestra Constitución y nuestro Código Homogéneo de
Justicia Militar proporcionan un marco adecuado para confrontar a los
terroristas. La separación de poderes funciona muy bien. Nuestra Constitución
es adecuada. Una vez más le pondremos el ejemplo al mundo demostrando que la
ley no esta sujeta a los caprichos de gobernantes obstinados y que la justicia
no es arbitraria".
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Así, la orden presidencial de cerrar Guantánamo en
el transcurso de un año y la orden emitida a la Agencia Central de Inteligencia
para cerrar todas las prisiones secretas, rehabilitando así la Convención de Ginebra
y manteniendo la prohibición absoluta en contra de la tortura son
indudablemente, como usted dice, "indicios de un cambio fundamental en la
política de los Estados Unidos".
Algunos legisladores de los Estados Unidos han propuesto enjuiciar al ex
presidente Bush y al ex vicepresidente Dick Cheney por autorizar formas
ilegales de tortura, como el "submarino" en las prisiones secretas
estadounidenses. ¿Es esto legalmente viable? ¿Debería promoverse en la escala
internacional?
Por supuesto, usted tiene razón al indicar que el ex vicepresidente Dick
Cheney confesó que un grupo pequeño de presos fue sujeto al
"submarino", una técnica de tortura muy antigua que consiste en casi
ahogar a la persona, y se debe notar que tanto Barack Obama como el nuevo
Ministro de Justicia, Eric Holder, han declarado reciente y categóricamente que
el "submarino" es tortura. El problema, sin embargo, es que el
gobierno de Bush intentó redefinir la palabra tortura de manera que les
permitiera afirmar que ellos no están implicados en esas prácticas. Además,
hicieron todo esto bajo el manto de las opiniones legales publicadas por la
Oficina del Asesor Legal (OLC) del Ministerio de Justicia, opiniones que son
tradicionalmente consideradas como irreprochables. Tal como Jane Mayer explicó
en su libro "The Dark Side", la OLC desempeña un papel único en
el gobierno federal y publica opiniones que implican obligación jurídica en el
resto del poder ejecutivo. Si la OLC interpreta la ley de un cierto modo, a
menos que el ministro de Justicia lo invalide, el gobierno debe aceptar esa
interpretación. Si la OLC dice que una práctica antes prohibida, como el
"submarino", es legal, es casi imposible llevar a los tribunales a
funcionarios estadounidenses que siguieron aquel consejo de buena fe.
Sin embargo, esto no es más que mi opinión, aunque no soy el único que lo
piensa: el presidente Obama debería designar a un Fiscal Especial para
investigar las opiniones legales, porque hay material jurídico para demostrar
que la OLC, estaba efectivamente bajo el control de la Oficina de la
Vicepresidencia y que las opiniones legales publicadas eran, de hecho,
legalmente indefendibles.
Lo que hace esta situación aún más apremiante es que, en las semanas antes
de que Barack Obama asumiera el poder, Susan Crawford, funcionaria del
Pentágono de alto rango encargada de supervisar el sistema de proceso de la
Comisión Militar en Guantánamo, confesó que ella no había presentado cargos en
el caso del preso saudí, Mohammed Al-Qahtani, porque había sido torturado bajo
custodia estadounidense en Guantánamo. Crawford intentó explicar que la tortura
fue el resultado imprevisto de combinar varias técnicas severas legalmente
aprobadas. La realidad es que una alta funcionaria confesó que el gobierno
torturó a un preso en la "guerra contra el terrorismo" y, según la
Convención de la Naciones Unidas Contra la Tortura, de la cual los Estados
Unidos es un signatario, aquellos responsables de autorizar el uso de tortura
deben ser enjuiciados.
¿Qué pretextos esgrimió el gobierno estadounidense para el encarcelamiento
de los prisioneros en Guantánamo? ¿Fueron los motivos aducidos, de alguna
manera, racionales y aceptables?
Por increíble que parezca, figuras importantes del gobierno y,
principalmente, el vicepresidente Dick Cheney con un equipo de asesores
jurídicos, conducidos por su asesor legal David Addington, decidieron que los
presos de la "Guerra contra el Terrorismo" no eran prisioneros de
guerra, protegidos de tratamiento cruel e inhumano por la Convención de Ginebra,
ni sospechosos de algún crimen que se hubiera podido juzgar en un tribunal
federal, sino "combatientes enemigos ilegales" que podrían ser
detenidos indefinidamente sin cargos o juicio. Este subterfugio se utilizo para
facilitar los interrogatorios sin las restricciones de la Convención de Ginebra
o la ley estadounidense, que, por supuesto, prohíben la interrogación bajo
coacción.
Esto revela trágicamente lo que pasa cuando se elimina la protección a los
prisioneros, un hecho que le permitió al gobierno justificar la introducción de
"entrega extraordinaria", es decir, el secuestro de sospechosos de
terrorismo en cualquier parte del mundo y su envío a terceros países para ser
torturados y, con el tiempo, al establecimiento de sus propias prisiones de
tortura, administradas por la Agencia Central de Inteligencia, así como la
introducción de la tortura como un instrumento de interrogación o como un
preludio a la interrogación cuando los altos funcionarios pensaban que los
presos en Guantánamo y en otros centros de tortura retenían deliberadamente
información.
¿Cómo pudieron los administradores estadounidenses y los ex estadistas
justificar los crímenes y delitos que ellos cometieron durante estos años bajo
la bandera "de la guerra contra el terrorismo" en contra de otras naciones?
¿Deberían ellos limitar sus intervenciones internacionales y retirarse a sus
fronteras?
Pienso que el problema es que las aberraciones extraordinarias del gobierno
de Bush pervirtieron a todos los poderes del gobierno, vertiendo desprecio
sobre las tentativas que hacían desde hace mucho tiempo en el Ministerio de
Asuntos Exteriores para atacar los abusos a los derechos humanos alrededor del
mundo. Es de esperarse que los funcionarios descontentos del Ministerio de
Asuntos Exteriores que han tenido que soportar las frustraciones de los últimos
ocho años tengan ahora la oportunidad, una vez más, de participar en el mundo y
establecer una brújula moral viable.
Debo señalar también que "la guerra contra el terrorismo" puso en
peligro al personal estadounidense en el extranjero y también animó a regímenes
brutales alrededor del mundo a justificar sus propias transgresiones citando el
ejemplo de los Estados Unidos.
La mayoría cree que las invasiones estadounidenses a Irak y Afganistán, que
hasta ahora ha causado más de 3 millones de víctimas civiles (cifra que aumenta
sin parar) deberían ser consideradas como "crímenes de guerra y delitos en
contra de la humanidad". ¿Está de acuerdo?
Bien, para ser justo, la invasión a Afganistán tuvo el apoyo de las Naciones
Unidas aunque la decisión de comparar al Talibán con al-Qaeda fue un error
fundamental de inteligencia, que contribuyó considerablemente a que
Guantánamo se convirtiera en una prisión llena de gente sin ningún valor en
términos de la inteligencia.
Por otro lado, la invasión a Irak, como sabemos, ni fue apoyada por las
Naciones Unidas, ni tuvo fundamento legal alguno y fue, en cambio, una
manifestación casi desconcertante de una política estúpida de cambio de régimen
y de reconstrucción de la nación, disfrazada como un acto de defensa propia, y
basada en informes de inteligencia que fueron manipulados indiscriminadamente.
Como consecuencia, se pueden añadir a los crímenes del gobierno de Bush. Pero,
es lo mismo con los otros delitos; lo que me preocupa más por el momento es que
Barack Obama pueda encontrar un modo de revertir el daño causado por el
gobierno anterior, tan rápida y eficazmente como sea posible al tiempo que se
asegura que en el futuro es considerablemente más difícil iniciar una guerra
ilegal. También me gustaría ver las mismas limitaciones aplicadas al Reino
Unido, donde efectivamente, un hombre, Tony Blair, y un gabinete intimidado
llevaron al país a aliarse con los Estados Unidos en su desastrosa invasión y
ocupación neocolonial, a pesar de la oposición generalizada de la ciudadanía.
Finalmente, díganos cuales fueron los resultados de sus investigaciones
sobre los casos de Guantánamo y dénos alguna información sobre el número de
presos que se encuentra ahí, sus nacionalidades y los métodos de tortura
empleados.
En total, 779 presos de 42 países (incluso Irán) han sido detenidos en
Guantánamo. De éstos, 242 todavía están allá, 532 han sido liberados, y cinco
han muerto.
Los medios de tortura que eran, en realidad, las manifestaciones menos severas
de las técnicas que usaron contra Mohammed Al-Qahtani, y que se aplicaron a
cuando menos cien presos, incluían “despojar a los detenidos de su ropa,
colocarlos en posiciones de tensión, cubrirles la cabeza con capuchas,
interrumpir su sueño constantemente, tratarlos como a animales, someterlos a
música a alto volumen y luces centelleantes, y exponerlos a temperaturas
extremas", tal como lo detalla un informe del Comité de las Fuerzas
Armadas del Senado publicado en diciembre. Lo que fue extraordinario e
inexplicable sobre la autorización de estas técnicas es que eran ingeniería
invertida para usarlas con sospechosos de terrorismo basadas en técnicas que se
enseñan en las escuelas militares estadounidenses para entrenar al personal
estadounidense a resistir interrogatorios en caso de ser capturados. ¡Estas
técnicas fueron explícitamente extraídas de técnicas de tortura de la China
comunista usadas durante la guerra en Corea para extraer confesiones falsas!
Como el informe del Comité del Senado estableció increíblemente, "el
abuso de los detenidos bajo custodia estadounidense no se puede atribuir nada
más a las acciones o la interpretación de unos cuantos malos elementos".
El hecho es que los altos funcionarios en el gobierno de los Estados Unidos
solicitaron la información sobre el uso de técnicas agresivas, redefinieron la
ley para crear la apariencia de legalidad y autorizaron su uso contra los
detenidos. Aquellos esfuerzos dañaron nuestra capacidad de recabar inteligencia
veraz que podría salvar vidas, fortaleció la mano de nuestros enemigos y
comprometió nuestra autoridad moral."
Fuente: Interview with British Historian, Andy Worthington
Artículo original publicado el 13 de febrero de 2009
Sobre el autor
Ernesto Páramo y Atenea Acevedo pertenecen a los colectivos Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad
lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de
respetar su integridad y mencionar al autor, al traductor, a la revisora y la
fuente.
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