Suiza acoge a dos uigures de Guantánamo y le ahorra a Obama tener que
hacer lo correcto
04 de febrero de 2010
Andy Worthington
Enhorabuena al cantón suizo del Jura, que recientemente ha aceptado las solicitudes de
asilo de dos presos uigures de Guantánamo, y al Gobierno federal suizo por
aceptar el miércoles la decisión del Jura.
Los dos hombres en cuestión —Arkin Mahmud, de 45 años, y su hermano Bahtiyar Mahnut, de 32— fueron
detenidos junto con otros 20 uigures en diciembre de 2001. Las autoridades
estadounidenses se dieron cuenta casi de inmediato de que todos estos hombres,
musulmanes turcos de la provincia china de Xinjiang, solo tenían un enemigo —el
Gobierno chino— y habían sido detenidos (o comprados) por error. Sin embargo,
aunque la mayoría de los hombres fueron puestos en libertad en 2005, la
Administración Bush aceptó que no podía devolverlos a China, por temor a que
sufrieran torturas u otros malos tratos, pero luego tuvo dificultades para
encontrar otro país que los acogiera.
En mayo de 2006, se convenció
a Albania para que acogiera a cinco de estos hombres, pero los otros 17
tuvieron que esperar hasta octubre de 2008, cuando el juez Ricardo Urbina,
magistrado de un tribunal federal de distrito de EE.UU., se pronunció sobre sus
solicitudes de hábeas corpus, que
llevaban mucho tiempo pendiente, y ordenó
su puesta en libertad en Estados Unidos, ya que no se había encontrado
ningún otro país dispuesto a acogerlos y porque su detención continuada era inconstitucional.
Como era de esperar, la Administración Bush apeló
y, en febrero de 2010, la Administración Obama, para su eterna vergüenza,
siguió su ejemplo, respaldando una sentencia del Tribunal de Apelación que anuló
la sentencia del tribunal inferior y volvió a sumir a los uigures en el limbo.
En junio de 2009, el Departamento de Estado logró encontrar
un nuevo hogar para cuatro de estos hombres en Bermudas, y en noviembre la
isla de Palau, en el Pacífico, acogió
a otros seis. Como resultado, siete uigures permanecieron en Guantánamo,
pero al acoger a los hermanos, el Gobierno suizo no solo se ha atrevido a
enfrentarse al poderío del Gobierno chino, que amenaza a cualquier país que se
atreva a considerar la posibilidad de acoger a alguno de los hombres de
Guantánamo, sino que también ha ayudado al presidente Obama a salir de lo que
parecía ser un problema insoluble.
En un comunicado,
el Ministerio de Justicia suizo declaró: “Hoy, el Consejo Federal ha decidido
admitir por razones humanitarias a dos uigures con ciudadanía china, que llevan
años encarcelados en Guantánamo por Estados Unidos sin haber sido acusados de
ningún delito ni [condenados]”. Haciendo caso omiso de las amenazas que el
Gobierno chino había proferido el mes pasado, cuando funcionarios chinos
advirtieron que Suiza debía evitar dañar “las relaciones generales entre China
y Suiza”, la ministra de Justicia, Eveline Widmer-Schlumpf, añadió que Suiza
mantiene “una relación estable y buena con China, y queremos que siga siendo así”.
No se mencionó públicamente el hecho de que, hasta que Jura aceptó las solicitudes de asilo de estos
hombres, uno de ellos, Arkin Mahmud, parecía estar atrapado en Guantánamo, y su
única salida era esperar que el Corte Suprema —que el año pasado aceptó
examinar el caso de los uigures— revocara la sentencia del tribunal de
apelación del pasado mes de febrero y permitiera la entrada en Estados Unidos
de los presos absueltos que no pueden ser repatriados.
El problema es que Palau se había negado a acoger a Arkin Mahmud porque, como señaló el Washington
Post en un editorial en octubre, “padece graves problemas de salud
mental debido a su detención y a los largos periodos de aislamiento”. Como
resultado, Bahtiyar Mahnut rechazó la oferta de Palau de un nuevo hogar para
él, con el fin de quedarse con su hermano y, como señaló el Post, “a
menos que otro país acepte a los hermanos, podrían permanecer bajo custodia
indefinidamente —una perspectiva que es inconcebible y que sin duda influyó en
la decisión de los jueces de examinar el asunto”.
Como expliqué
en un artículo en aquel momento:
[E]l Corte Suprema se enfrentaba a una decisión jurídica delicada, ya que los magistrados deberán considerar si,
en defensa del hábeas corpus, y en referencia a la situación única en la que se
encuentran los presos de Guantánamo, se les pide que decidan si un juez tiene
la facultad de ordenar la puesta en libertad de los presos en Estados Unidos,
cuando todos los precedentes, como dejó claro el Tribunal de Apelación,
establecen que la admisión de extranjeros en Estados Unidos es competencia de
los poderes ejecutivo y legislativo del Gobierno.
En aquel momento, el Post llegó a una conclusión basada en principios con profundas implicaciones para el
Gobierno, argumentando que los “imperativos morales y éticos” eran “claros y
convincentes”, y que el Gobierno debería presentar “una legislación de alcance
limitado que permitiera la entrada del Sr. Mahmud y el Sr. Mahnut en Estados
Unidos, donde podrían permanecer juntos y el Sr. Mahmud podría recibir la
asistencia médica que necesita”.
Esta "legislación de alcance limitado" ya no será necesaria, pero queda por ver si la inminente
puesta en libertad de Arkin Mahmud y Bahtiyar Mahnut afectará a las
deliberaciones previstas por el Corte Suprema sobre los cinco uigures restantes.
El Corte Suprema ha fijado la vista para el 23 de marzo con el fin de decidir si revoca los precedentes
relativos a la admisión de extranjeros en Estados Unidos, cuando, como en el
caso de los uigures, estos hombres se encuentran recluidos en Guantánamo porque
no es seguro repatriarlos y ningún otro país los acoge.
Los abogados de estos hombres argumentarán, como han hecho sistemáticamente, que la sentencia del
Corte Suprema de junio de 2008, que concedía a los presos los derechos de
hábeas corpus garantizados por la Constitución, carece de sentido si un juez no
puede ordenar efectivamente la puesta en libertad de los presos.
Tal y como explicó Associated Press el miércoles, el Gobierno podría ahora intentar argumentar que
el Corte Suprema debería desestimar el caso, ya que, al parecer, a los uigures
restantes se les ofreció un nuevo hogar en Palau, pero rechazaron la oferta.
Sharon Bradford Franklin, asesora jurídica principal de The Constitution
Project, declaró a la AP que temía este desenlace. “No me sorprendería”,
afirmó, “que la Administración dijera que los propios uigures son los culpables
de no haberse reasentado en Palau”.
Si hay algo que hemos aprendido de la Administración Obama, desde que el presidente archivó
los planes elaborados el pasado mes de abril por su asesor, Greg Craig,
para traer a los uigures a vivir a Estados Unidos, es que, independientemente
de que los altos cargos puedan estar de acuerdo en privado en que reasentar a
los uigures en Estados Unidos sería lo correcto, no están dispuestos a
enfrentarse de frente a sus críticos —ni al venenoso legado de la
Administración Bush—. En cambio, los altos funcionarios prefieren no solo
evitar la confrontación, sino también, lamentablemente, evitar hacer cualquier
cosa que demuestre al público estadounidense que se cometieron enormes errores
en Guantánamo y que la retórica de Dick Cheney y sus prósperos acólitos es
inquietantemente errónea.
No se me ocurre mejor manera de demostrarlo que permitir que los uigures caminen libremente por las
calles de, digamos, Washington D. C., pero sigue estando claro que esto no es
algo que la administración vaya a emprender de buen grado y, mientras tanto,
los pueblos de Bermudas y Palau lo han estado aprendiendo por sí mismos, y
pronto se les unirá el pueblo de Suiza.
El presidente Obama tiene la suerte de contar con aliados tan comprensivos, pero él mismo sale perdiendo
cuanto más se niega a hacer frente a quienes insisten, a pesar de las pruebas
abrumadoras, en que todos los que estuvieron recluidos en Guantánamo eran
«terroristas», y que, de alguna manera, es apropiado seguir privando de
libertad a hombres inocentes en Guantánamo, en lugar de darles un nuevo hogar
en el país que, con crueldad e incompetencia, les privó de tantos años de su vida.
¡Hazte voluntario para traducir al español otros artículos como este! manda un correo electrónico a espagnol@worldcantwait.net y escribe "voluntario para traducción" en la línea de memo.
E-mail:
espagnol@worldcantwait.net
|